El FTSE 100 retrocede ante la incertidumbre sobre el empleo en Estados Unidos y las tasas de la Fed

Las acciones británicas operaron a la baja este viernes, mientras los inversores reducían su exposición al riesgo antes de conocer el informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos. El dato, previsto para la jornada, puede resultar decisivo para las expectativas sobre la reunión de la Reserva Federal del 16 de septiembre, especialmente después de varias señales contradictorias sobre la fortaleza de la economía estadounidense.

El índice FTSE 100 descendía un 0,04% a las 02:18 horas. El movimiento era moderado, pero reflejaba la cautela dominante en los mercados europeos. En el continente, el DAX alemán avanzaba un 0,04%, mientras el CAC 40 francés retrocedía un 0,09%. La libra esterlina, por su parte, se fortalecía frente al dólar: el par GBP/USD subía un 0,13%, hasta 1,3542.

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Un informe laboral con capacidad para cambiar las apuestas

El consenso del mercado apunta a la creación de 55.000 empleos en Estados Unidos, después de una contracción de 23.000 puestos en julio. La tasa de desempleo se proyecta estable en el 4,1%. La combinación de ambas cifras será tan importante como el dato principal: una recuperación limitada de las nóminas podría sugerir que la actividad pierde impulso, mientras que un resultado superior a lo esperado reforzaría la percepción de que la Reserva Federal aún dispone de margen para mantener una política monetaria restrictiva.

La sensibilidad del mercado responde a que el banco central estadounidense se encuentra cerca de una nueva decisión sobre las tasas y entrará posteriormente en su habitual período de silencio. El informe laboral constituye, por tanto, una de las últimas referencias públicas capaces de modificar las expectativas antes de la reunión. Los operadores no solo examinarán la creación neta de empleo, sino también la evolución de los salarios, la participación laboral y las revisiones de meses anteriores.

Analistas de ING señalaron que los comentarios moderados del gobernador de la Fed Christopher Waller presionaron los rendimientos de los bonos a la baja el jueves. Sin embargo, un dato más sólido del índice ISM de servicios revirtió parcialmente ese movimiento. Esta reacción muestra que el mercado continúa alternando entre dos lecturas: una economía suficientemente resistente para soportar tasas elevadas y, al mismo tiempo, señales de enfriamiento que podrían limitar nuevas subidas.

Qué combinación de datos podría frenar a la Fed

Según ING, una cifra de nóminas inferior a 25.000, acompañada por un índice de precios al consumidor subyacente mensual por debajo del 0,2% la próxima semana, probablemente sería necesaria para retrasar un aumento de tasas. La referencia es relevante porque un debilitamiento aislado del empleo podría no ser suficiente si la inflación subyacente continúa elevada.

La lógica es doble. Un mercado laboral que pierda dinamismo reduciría la presión sobre los salarios y el consumo, dos canales importantes de inflación. Pero si los precios mantuvieran una trayectoria firme, la Fed podría considerar que el enfriamiento del empleo no garantiza una convergencia sostenible hacia su objetivo. Por ello, la reacción inicial de las bolsas dependerá de si el informe confirma un aterrizaje ordenado de la economía o plantea un riesgo más serio de desaceleración.

La tensión geopolítica añade una segunda fuente de volatilidad

El comportamiento de los activos también estuvo condicionado por la incertidumbre en torno al conflicto con Irán y la seguridad del Estrecho de Ormuz. La oficina presidencial de Corea del Sur indicó que evaluaba posibles contribuciones a los esfuerzos de seguridad liderados por Estados Unidos en la zona, aunque precisó que todavía no se había tomado una decisión.

En Washington, el vicepresidente JD Vance expresó escepticismo sobre las afirmaciones iraníes de que un ataque estadounidense había alcanzado una boda y evitó describir los enfrentamientos como una guerra al responder sobre su posible duración. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó además que la Unión Europea se había incorporado oficialmente a la campaña de sanciones estadounidense denominada “Operación Paria Económico” contra Irán.

La ampliación de las sanciones eleva el riesgo de que las tensiones geopolíticas pasen del terreno militar al comercial y financiero. Si las medidas afectan los flujos de energía, seguros marítimos, pagos internacionales o cadenas de suministro, el impacto podría trasladarse a la inflación europea y complicar las decisiones de los bancos centrales. Por ahora, el mercado parece valorar más la posibilidad de interrupciones futuras que un shock inmediato de abastecimiento.

Ormuz sigue lejos de la normalidad y el petróleo repunta

El tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz permaneció muy por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Durante la semana pasada se registraron 102 tránsitos, frente a más de 130 diarios antes del inicio de las hostilidades. Los operadores de buques tanque continuaron desviando el transporte de petróleo hacia un corredor meridional guiado por Estados Unidos cerca de Omán, una ruta que puede elevar los tiempos, los costes logísticos y las primas de seguro.

Funcionarios iraníes señalaron que una reciente oleada de ataques estadounidenses dejó al menos 18 muertos y 142 heridos. Al mismo tiempo, The Wall Street Journal informó que el presidente Donald Trump evaluaba en privado declarar el fin de la guerra, mientras el Pentágono prolongaba el despliegue de tropas en la región. La coexistencia de ambas señales dificulta establecer una dirección clara: una eventual desescalada reduciría la prima de riesgo, pero la presencia militar prolongada mantiene abierta la posibilidad de nuevos episodios de tensión.

En este contexto, el Brent avanzaba un 0,45%, hasta 95,90 dólares por barril, y el West Texas Intermediate subía un 0,43%, hasta 91,68 dólares. La magnitud del alza era contenida, lo que sugiere que los operadores aún no descuentan una interrupción estructural del suministro. No obstante, la persistencia de los desvíos marítimos mantiene un piso elevado para los precios y limita el alivio que podrían recibir las economías importadoras.

Los mercados buscan dirección entre empleo, inflación y seguridad

Los futuros del oro caían un 0,57%, hasta 4.514,15 dólares, mientras el oro al contado retrocedía un 0,13%, hasta 4.467,71 dólares. La ligera corrección puede interpretarse como una toma de beneficios después de las recientes subidas, aunque también evidencia que los inversores están equilibrando la demanda de refugio con el efecto de unos rendimientos potencialmente más altos.

La sesión europea queda así expuesta a dos variables de naturaleza distinta. El informe de empleo determinará la trayectoria probable de las tasas estadounidenses y de los rendimientos de los bonos; la evolución en Ormuz condicionará las expectativas de inflación y el precio de la energía. Una lectura laboral débil podría favorecer a las acciones al reducir la presión monetaria, pero si coincide con un repunte fuerte del petróleo, el alivio sería limitado. Esa combinación será la clave para saber si el retroceso del FTSE 100 es una pausa técnica o el inicio de una mayor aversión al riesgo.

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