El Gobierno enfoca el mercado interno

El Ejecutivo apuesta a que el crédito y la mejora del consumo sostengan la actividad en los próximos meses, pero los tres motores que espera poner en marcha funcionan todavía con poca potencia. La flexibilización para prestar dólares a empresas no exportadoras busca ampliar el financiamiento, aprovechando que los depósitos en esa moneda superan los USD 40.000 millones y los bancos tienen margen para prestar más.

Crédito, ingresos y consumo

El problema es que la reactivación no llega con la misma intensidad a familias y sectores rezagados. Los bancos siguen reticentes a prestar a hogares por la mora, los salarios privados apenas empatan con la inflación y las jubilaciones siguen perdiendo poder de compra. Incluso con un PBI que podría crecer más de 2,5% este año, el alivio todavía no se traduce en una mejora visible de la calle.

La remonetización y la expansión del crédito pueden ayudar, pero el ritmo luce demasiado lento para compensar la presión sobre ingresos y tarifas. Con la inflación de julio reactivada y las elecciones más cerca, el Gobierno enfrenta una ventana estrecha: necesita que el rebote deje de ser financiero y empiece a sentirse en el consumo antes de que crezca la ansiedad social y la cautela inversora.

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