Moscú, 3 de julio de 2026. El portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, afirmó este viernes que la Unión Europea destina “una enorme cantidad de dinero” a la militarización de sus economías, una tendencia que Rusia observa con atención y que, según sus palabras, transforma al bloque en una estructura “político-económico-militar”.
Las declaraciones de Peskov llegan en un momento en que varios países miembros incrementan sus presupuestos de defensa por encima del objetivo del 2 % del PIB fijado por la OTAN, mientras la Comisión Europea impulsa nuevos instrumentos de financiación conjunta para la industria armamentística.

Las palabras exactas del portavoz
Durante su rueda de prensa diaria, Peskov señaló que “por supuesto, la tomamos en consideración”. Añadió que la UE está experimentando “la conformación de su identidad militar”, un proceso que Moscú vincula directamente con el aumento de los gastos en armamento y con la coordinación cada vez más estrecha entre las políticas industriales y las necesidades de defensa.
El portavoz no detalló medidas concretas de respuesta rusa, pero subrayó que cualquier cambio en la estructura de seguridad europea es analizado por los organismos competentes del Kremlin. Esta cautela refleja la tradición rusa de monitorizar los movimientos institucionales de Bruselas como indicadores de posibles cambios en el equilibrio estratégico del continente.
Evolución de la política de defensa europea
Desde 2022, la Unión Europea ha puesto en marcha varios mecanismos que han acelerado la integración militar. El Fondo Europeo de Defensa, dotado con 7.900 millones de euros para el período 2021-2027, financia proyectos conjuntos de investigación y desarrollo de sistemas de armas. Paralelamente, la cooperación estructurada permanente (PESCO) agrupa ya a 26 Estados miembros en iniciativas que van desde la movilidad militar hasta la ciberdefensa.
Los datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos muestran que el gasto militar conjunto de los países de la UE alcanzó en 2025 los 326.000 millones de euros, un incremento del 18 % respecto a 2021. Alemania, Polonia y Francia lideran este aumento, mientras que países como España y Países Bajos han anunciado planes plurianuales para alcanzar el umbral del 2 % del PIB.
Perspectiva rusa y contexto geopolítico
Desde el punto de vista ruso, estos desarrollos se interpretan como una consolidación de la OTAN por otros medios. Moscú ha reiterado en múltiples foros que la expansión de capacidades militares europeas, especialmente cuando se coordina con Washington, reduce el margen para soluciones diplomáticas en el conflicto ucraniano. Peskov evitó vincular directamente sus comentarios con las negociaciones en curso, pero el mensaje implícito es que cualquier avance en la “identidad militar” de la UE modifica las condiciones de seguridad en las que Rusia opera.
Analistas independientes señalan que la postura rusa combina dos elementos: por un lado, la preocupación real por el aumento de capacidades cerca de sus fronteras; por otro, el interés en presentar a la UE como un actor que abandona su perfil puramente económico para asumir un papel más confrontacional. Esta narrativa permite a Moscú justificar sus propios incrementos presupuestarios en defensa ante la opinión pública interna.
Repercusiones para la estabilidad europea
El proceso de militarización de la UE plantea interrogantes sobre el futuro del pilar europeo de la OTAN y sobre la relación transatlántica. Algunos Estados miembros defienden que una mayor autonomía estratégica reduce la dependencia de Estados Unidos, mientras otros temen que una Europa demasiado armada complique la coordinación con la Alianza Atlántica. En cualquier caso, el gasto adicional en armamento compite con prioridades sociales y climáticas en un momento de crecimiento económico moderado.
La reacción de Moscú, expresada a través de Peskov, indica que Rusia seguirá observando estos cambios sin descartar ajustes en su propia postura de seguridad. La ausencia de detalles concretos sobre posibles contramedidas sugiere que, por ahora, el Kremlin opta por la vigilancia y la retórica preventiva antes que por acciones inmediatas de escalada.
