La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de mayo de 2026, publicada por el INEGI, muestra una tasa de desocupación abierta de 2.8 por ciento en México. Esta cifra ubica al país entre los miembros de la OCDE con menor desempleo, junto a Japón, Corea del Sur y Polonia. Sin embargo, el indicador no refleja la totalidad de las tensiones que atraviesa el mercado laboral.
La tasa de desocupación abierta solo considera a quienes no realizaron ninguna actividad económica en la semana de referencia, buscaron empleo activamente en las últimas cuatro semanas y están disponibles para incorporarse de inmediato a un puesto. Esta definición excluye tanto a la población que trabaja en condiciones de informalidad como a quienes enfrentan subocupación o carecen de ingresos por su labor.

Informalidad y trabajo sin remuneración
De acuerdo con los datos del INEGI, 55.2 por ciento de la población económicamente activa, equivalente a más de 34 millones de personas, se encuentra en la informalidad. Esta proporción ha crecido ligeramente respecto al 54.9 por ciento registrado un año antes. Paralelamente, 2 millones 866 mil personas trabajan sin percibir ingresos monetarios, un grupo que representa 4.7 por ciento del mercado laboral y que aumentó en 148 mil 651 individuos durante los últimos doce meses.
El trabajo no remunerado no se limita al ámbito doméstico. Incluye a personas que realizan actividades productivas en unidades económicas sin que su esfuerzo se traduzca en un salario. Este fenómeno se concentra especialmente entre quienes operan por cuenta propia, un segmento que pasó de 13 millones 23 mil personas en mayo de 2025 a 13 millones 451 mil en mayo de 2026, con un ritmo de incorporación de aproximadamente mil 170 individuos diarios.
Evolución de los trabajadores subordinados
En contraste, el grupo de trabajadores subordinados y remunerados, que constituye el contingente más numeroso con 41 millones 373 mil personas, registró una reducción de 281 mil plazas en el mismo periodo. Cuando las empresas enfrentan dificultades para mantener plantillas o las ofertas de empleo disminuyen, el aumento del autoempleo y la informalidad suele actuar como válvula de escape, aunque estas modalidades suelen asociarse con menores niveles de protección social y productividad.
Los datos también revelan que solo 458 mil 116 personas, menos del uno por ciento de la población ocupada, perciben cinco salarios mínimos o más. Esta cifra representa una disminución respecto a los 503 mil 31 individuos que se encontraban en ese rango salarial un año antes, lo que indica una contracción en el segmento de mayores ingresos.
Subutilización laboral y población inactiva
La medición de la salud del mercado laboral requiere incorporar indicadores más amplios que la tasa de desocupación abierta. La población no económicamente activa asciende a 43 millones de personas, de las cuales 87.9 por ciento declara no estar disponible para trabajar. Al sumar la población desocupada, la subocupada y la disponible dentro de la PNEA, el equipo de estudios económicos de Banamex estima que 11.1 millones de personas no están siendo aprovechadas en su capacidad productiva plena.
Este panorama sugiere que, aunque la tasa de desempleo abierto se mantiene en niveles bajos, persisten problemas estructurales de calidad del empleo, ingresos insuficientes y subutilización de la fuerza laboral. Las cifras del INEGI ofrecen un diagnóstico detallado que va más allá de los promedios agregados y permite identificar los segmentos donde la precariedad se concentra con mayor intensidad.
