El peso mexicano inició la sesión con una depreciación de 0.13%, al cotizar cerca de 17.15 unidades por dólar, de acuerdo con datos de Bloomberg. Durante la operación nocturna, el tipo de cambio osciló entre 17.12 y 17.17 pesos, en un mercado marcado por el avance generalizado de la moneda estadunidense.
Riesgo geopolítico impulsa al dólar
La presión sobre el peso responde principalmente a un aumento de la aversión al riesgo después de que Estados Unidos mantuviera su exigencia a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo. Según Banco Base, el presidente Donald Trump planteó continuar con la presión económica contra Teherán, al menos por ahora, en lugar de ordenar nuevos ataques militares.

Irán, sin embargo, reiteró que impedirá el libre tránsito por el estrecho mientras continúen las acciones estadunidenses. La respuesta eleva la incertidumbre sobre la seguridad energética y reduce la disposición de los inversionistas a mantener posiciones en activos considerados de mayor riesgo, entre ellos las monedas emergentes.
El impacto también se refleja en el mercado petrolero. El crudo West Texas Intermediate comenzó la jornada en 79.37 dólares por barril, con un incremento de 1.52%. El encarecimiento de los energéticos puede favorecer temporalmente a México por sus ingresos petroleros, pero el efecto cambiario inmediato es adverso: una escalada en Medio Oriente fortalece al dólar como activo de refugio y aumenta la volatilidad financiera.
La evolución del peso dependerá de que la presión diplomática no se transforme en un conflicto militar abierto. Mientras persista el riesgo de interrupciones en el suministro energético, el tipo de cambio seguirá reaccionando más a las señales geopolíticas que a los factores internos de la economía mexicana.
