Nueva York, 6 ago (EFE).- El precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) abrió este jueves con una subida del 1,4 %, hasta los 76,27 dólares por barril, en una sesión marcada por la expectativa de un posible acuerdo entre Estados Unidos e Irán para reabrir al tráfico comercial el estrecho de Ormuz. El movimiento refleja la cautela de los operadores ante una eventual reducción de las tensiones, pero también el riesgo de que las conversaciones vuelvan a estancarse.
A las 09.00 hora local de Nueva York (13.00 GMT), los contratos de futuros del WTI para entrega en septiembre, los de referencia en Estados Unidos, avanzaban 1,09 dólares respecto al cierre de la jornada anterior. La cotización se mantuvo así vinculada a las novedades diplomáticas y de seguridad en torno a una vía marítima cuya operatividad resulta determinante para el transporte internacional de crudo y otros productos energéticos.
La apertura de Ormuz depende de un entendimiento aún frágil
El repunte se produjo después de que Irán asegurara el miércoles que había recibido mensajes de Estados Unidos en los que Washington expresaba su disposición a volver a cumplir los compromisos asumidos en el memorando de entendimiento firmado en junio. Teherán, sin embargo, indicó que todavía no ha decidido si aceptará reanudar las negociaciones.
Según la posición iraní, el eventual acuerdo implicaría la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz al tránsito comercial. No obstante, las autoridades de la República Islámica sostienen que la zona no puede considerarse segura mientras continúe el bloqueo naval estadounidense sobre buques y puertos iraníes, así como otras “acciones amenazantes” contra el país.

La diferencia entre ambas posiciones deja abierta la cuestión central: no basta con anunciar una fórmula política si las partes no acuerdan también las condiciones prácticas para garantizar la navegación. La definición de qué embarcaciones podrán atravesar el estrecho, bajo qué controles y con qué garantías de seguridad será decisiva para que las compañías navieras y los compradores de energía consideren creíble una reapertura.
El mercado incorpora una prima por el riesgo
La reacción del WTI no equivale a una conclusión sobre el resultado de las negociaciones. La subida de este jueves puede interpretarse como una prima de riesgo asociada a la posibilidad de que el tráfico siga limitado o de que se produzcan nuevos incidentes. Cuando un corredor energético permanece condicionado por medidas militares y disputas diplomáticas, los operadores tienden a valorar no solo el volumen de crudo disponible, sino también el tiempo, el coste y la seguridad necesarios para transportarlo.
El comportamiento de los futuros también muestra que el mercado no está dando por hecho una interrupción prolongada. Un avance del 1,4 % es relevante, pero se mantiene dentro de un rango compatible con una respuesta prudente a titulares geopolíticos. La cotización puede cambiar con rapidez si aparece un compromiso verificable, aunque también podría aumentar si se reanudan las restricciones o si fracasan los contactos.
En ese equilibrio influyen además factores ajenos a Ormuz, como las expectativas sobre la demanda mundial, la evolución de los inventarios y las decisiones de los principales productores. Por ello, la evolución del WTI durante los próximos días dependerá de la combinación entre las señales diplomáticas y los datos habituales del mercado petrolero, no de un único anuncio.
Advertencia de los analistas sobre los “falsos comienzos”
Los operadores mantienen una actitud reservada porque el conflicto ya ha generado varios anuncios que no terminaron en acuerdos duraderos. Jim Reid, estratega de Deutsche Bank, señaló a la cadena CNBC que los mercados han vivido “numerosos falsos comienzos” y que, aunque ahora los detalles parecen más concretos, la atención está puesta en cómo quedará redactado el acuerdo definitivo.
La observación apunta a una dificultad habitual en las crisis geopolíticas: el anuncio de una intención no siempre modifica las decisiones empresariales. Las navieras, aseguradoras y compañías energéticas necesitan garantías operativas antes de reanudar rutas o ajustar sus contratos. Mientras persista la incertidumbre sobre la protección de los buques y la vigencia de las restricciones, es probable que mantengan planes alternativos o incorporen costes adicionales en sus operaciones.
Peajes y control del tránsito, asuntos pendientes
Reid destacó también que quedan cuestiones sin resolver, entre ellas si Irán podrá finalmente cobrar peajes a los buques que crucen el estrecho. Ese punto, aparentemente técnico, tiene implicaciones políticas y comerciales: determinaría quién ejerce la autoridad efectiva sobre el paso y podría afectar a los costes de transporte, a las aseguradoras y a la disposición de los operadores a utilizar la ruta.
La reapertura, por tanto, no dependerá únicamente de que Washington y Teherán retomen el diálogo. Será necesario que el entendimiento incluya mecanismos verificables, un marco de seguridad aceptable para las partes y reglas claras para el tránsito comercial. Hasta que esos elementos estén definidos, el mercado seguirá reaccionando a cada mensaje con movimientos que reflejan más la incertidumbre que una dirección consolidada de los precios.
