La economía mexicana recuperó impulso en el segundo trimestre de 2026, pero el repunte parece responder más a la reversión de la caída registrada a comienzos del año y al efecto temporal de la Copa Mundial que a la aparición de nuevos motores de crecimiento. El producto interno bruto (PIB) aumentó 1.5% frente al trimestre anterior, después de haberse contraído 0.6% entre enero y marzo, y superó las previsiones del mercado.
El avance trimestral permitió borrar la pérdida del primer trimestre y llevó el crecimiento acumulado del primer semestre a 1.2%. En términos anuales, la economía creció 2.2% entre abril y junio. Sin embargo, los datos implícitos de junio muestran que la actividad prácticamente no cambió frente a mayo, una señal de que la aceleración comenzó a perder fuerza antes del cierre del periodo.
Un repunte amplio, pero de duración incierta
La recuperación alcanzó a los tres grandes sectores de la economía. Las actividades agropecuarias crecieron 3.3% trimestral, la industria avanzó 1.6% y los servicios aumentaron 1.5%. La composición del resultado fue valorada positivamente por algunos analistas, debido a que los servicios y la manufactura tienen una capacidad relativamente mayor para generar empleo y valor agregado.
“Resulta alentador que el crecimiento continúe descansando sobre sectores con mayor capacidad para generar empleo y valor agregado”, señaló Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa. A su juicio, la economía conserva fundamentos para evitar una desaceleración más pronunciada, aunque persisten riesgos importantes para la segunda mitad del año.
Alejandro Saldaña, economista en jefe de Banco Ve por Más, también consideró notable el resultado, superior al crecimiento de 0.9% que esperaba su institución. No obstante, advirtió que el rebote debe interpretarse a partir de una base muy débil: parte del avance simplemente compensó el retroceso del primer trimestre.

El Mundial impulsó el consumo y la actividad
El principal factor de cautela está en el origen del crecimiento. HR Ratings calcula que cerca de 70% del repunte trimestral estuvo relacionado con actividades previas y simultáneas al Mundial de Futbol. Las obras de infraestructura, remodelación y hotelería en las ciudades sede habrían generado el mayor impulso en abril, cuando la actividad mensual creció 1.4%, frente a un avance estimado de apenas 0.1% en junio.
El torneo también elevó temporalmente la demanda de transporte, restaurantes, hospedaje, entretenimiento y otros servicios. Además, creó empleos temporales y concentró compras que, en condiciones normales, se habrían realizado durante distintos momentos del año. Para HR Ratings, sin el impulso mundialista el PIB habría crecido apenas 0.3% en el segundo trimestre. La calificadora estima que el efecto total del evento representó 0.12% del PIB, por debajo del 0.3% que esperaba el consenso.
Banco BASE coincide en que una parte del gasto fue adelantado y posiblemente financiado con crédito. Esto implica que algunos hogares utilizaron durante el torneo recursos que ya no estarán disponibles en los meses siguientes y que deberán pagar con intereses. La institución calcula que el consumo directamente asociado con el Mundial aportó solo 0.02 puntos porcentuales al crecimiento anual.
Las previsiones privadas siguen lejos del Gobierno
La Secretaría de Hacienda mantiene para 2026 una previsión de crecimiento de entre 1.8% y 2.8%, respaldada en el mercado interno, las exportaciones, la inversión y el gasto vinculado con proyectos públicos. El sector privado, sin embargo, continúa observando un escenario considerablemente más débil.
La encuesta de expectativas del Banco de México, elaborada con respuestas de 42 grupos de análisis, situó la mediana de crecimiento para este año en 1.2%, apenas una décima por encima de la estimación previa. La media aumentó de 1.07% a 1.11%. El ajuste limitado muestra que la sorpresa positiva del segundo trimestre no modificó sustancialmente la evaluación de los analistas.
Valmex mantiene un pronóstico de 1.0% para todo el año y HR Ratings conserva el suyo en 1.1%. Banco BASE estima 1.0%, mientras que Banorte contempla una expansión de 1.4%. En conjunto, la mayoría de los especialistas consultados por el banco central todavía espera un crecimiento de entre 1.0% y 1.4% durante 2026.
Inversión débil y riesgos externos
La inversión continúa sin mostrar un despegue claro. Las empresas enfrentan incertidumbre por la política arancelaria de Estados Unidos, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y los cuestionamientos relacionados con el Estado de derecho. En ese contexto, algunas compañías pueden posponer plantas, maquinaria y contrataciones hasta contar con mayor claridad sobre las reglas comerciales, legales y fiscales.
HR Ratings advierte que el PIB acumulado en los últimos 12 meses avanzó apenas 0.82% al cierre de junio. La industria permaneció 0.74% por debajo de su nivel de un año antes, mientras los servicios crecieron 1.55%, aunque con una mejora modesta desde finales de 2025. La calificadora atribuye parte de la debilidad de los servicios a menores ingresos reales, la caída de las remesas y un mercado laboral menos dinámico.
Las exportaciones manufactureras ofrecen un contrapeso. Los envíos no automotrices, incluidos productos electrónicos, equipo de cómputo, componentes y maquinaria, han mostrado un desempeño sólido y ayudaron a compensar la desaceleración del sector automotor. La demanda estadounidense, apoyada por un consumo resistente y fuertes inversiones tecnológicas, continúa favoreciendo a segmentos mexicanos de mayor contenido tecnológico.
El tercer trimestre marcará la pérdida de velocidad
Los pronósticos para julio-septiembre reflejan el agotamiento del impulso extraordinario. Ve por Más espera un crecimiento trimestral de 0.3%, mientras Valmex anticipa una expansión positiva, aunque considerablemente menor. Banorte calcula avances de apenas 0.1% tanto en el tercer como en el cuarto trimestre, con apoyo de los servicios, el empleo, la masa salarial, el crédito, el comercio, la logística y el turismo.
El escenario más débil es el de Grupo Financiero BASE, que proyecta una contracción de 0.55% en el tercer trimestre y un crecimiento de 0.30% en el cuarto. En su escenario pesimista, la caída entre julio y septiembre alcanzaría 1.20%; en el optimista, la economía crecería solo 0.20%.
El repunte de abril a junio mejora el punto de partida para el resto del año, pero la desaceleración observada en junio y la dependencia de factores temporales impiden considerarlo todavía un cambio estructural. “La sorpresa positiva del segundo trimestre mejora el punto de partida, pero no constituye evidencia suficiente para modificar nuestro escenario macroeconómico”, resumió Ugarte Bedwell.
