Los datos oficiales de mayo revelan que el déficit comercial de Estados Unidos alcanzó 77.600 millones de dólares, un incremento del 42% respecto al mes anterior. Las importaciones crecieron 3,3% hasta 395.300 millones, mientras las exportaciones cayeron 3,2% hasta 317.700 millones. El aumento se explica por la mayor demanda de componentes para centros de datos de inteligencia artificial, bienes de consumo, productos farmacéuticos y vehículos.

La estrategia arancelaria de la administración Trump buscaba encarecer las importaciones y estimular la producción interna. Sin embargo, las empresas optaron por adelantar compras de insumos críticos para evitar futuros gravámenes más altos. Esta conducta, sumada a las represalias de otros países, presionó las exportaciones estadounidenses y anuló el efecto esperado de las medidas.
El Tribunal Supremo anuló los aranceles globales anunciados el año anterior, aunque permanece vigente un gravamen general del 10% hasta fin de mes, junto con tarifas específicas para aluminio, acero y automóviles. Los datos muestran que los objetivos de reducir la dependencia externa aún no se materializan y que el déficit comercial sigue ampliándose.
