El Salvador pasó de 160 a 1,050 empresas turísticas registradas entre 2019 y 2026, un salto que confirma la expansión del sector y su mayor formalización. CORSATUR estima que en todo el país ya operan unas 3,500 empresas vinculadas al turismo, con la alimentación a la cabeza, seguida por alojamiento, transporte y servicios de información.
La concentración sigue marcada en San Salvador y La Libertad, donde se reúne buena parte de la demanda y de la infraestructura. Esa geografía revela el principal límite del crecimiento: el turismo avanza más rápido que la capacidad de algunos destinos para sostenerlo con servicios básicos y oferta de hospedaje.

La directora ejecutiva de CORSATUR, Alejandra Durán, advirtió que la prioridad ahora es cerrar brechas de infraestructura pública, como senderos y baños en áreas naturales, además de elevar la calidad del servicio. La ocupación hotelera llegó al 100% durante las vacaciones agostinas, una señal de demanda fuerte, pero también de presión sobre una cadena que ya depende de capacitación, inversión y mejores condiciones laborales para no perder impulso.
