La depreciación del yen japonés, que ha alcanzado niveles mínimos no vistos en casi cuatro décadas, responde principalmente a la política monetaria expansiva del Banco de Japón y no a preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas del país. Un informe reciente de BCA Research señala que esta debilidad refleja un entorno de tasas reales negativas y expectativas de inflación en aumento, elementos que han mantenido la divisa bajo presión durante gran parte de 2026.
El papel de las tasas reales y la curva de rendimientos
Los diferenciales de tasas de interés tradicionales ya no bastan para explicar el comportamiento del yen frente al dólar o el euro. En cambio, las medidas de expectativas de inflación y la pendiente relativa de la curva de rendimientos japonesa ofrecen una explicación más sólida. La tasa de política real de Japón se ubica en torno a menos 0,75 por ciento, un nivel que BCA Research describe como altamente acomodaticio en un momento en que la economía muestra señales de recalentamiento.
Las negociaciones salariales anuales han generado incrementos superiores al 5 por ciento durante tres años consecutivos, mientras que el crecimiento del crédito alcanzó 5,7 por ciento en junio, el ritmo más rápido en más de tres décadas fuera del período pandémico. Estos datos sugieren que la demanda interna se está fortaleciendo de manera sostenida.

Proyecciones de inflación y posibles cambios en la política monetaria
BCA Research proyecta que la inflación general de Japón llegará a 2,7 por ciento para junio de 2027, con la inflación subyacente subiendo hasta 3,1 por ciento. Este incremento gradual podría obligar al Banco de Japón a adoptar una postura más restrictiva en los próximos trimestres, lo que a su vez apoyaría al yen y contribuiría a aplanar la curva de rendimientos japonesa.
La baja volatilidad observada en los mercados de divisas y bonos ha incentivado las operaciones de carry trade financiadas con yenes, añadiendo presión vendedora sobre la divisa. Sin embargo, el elevado posicionamiento especulativo en corto genera un riesgo creciente de reversión brusca si la volatilidad aumenta o si las autoridades intervienen en el mercado.
Recomendaciones para inversores y posición en bonos del gobierno
La firma recomienda mantener una posición infraponderada en bonos del gobierno japonés hasta finales de año y comenzar a acumular yenes durante el invierno boreal. También ha reemplazado una posición corta en USD/JPY, cerrada con una pérdida de 1,4 por ciento, por una operación corta en CHF/JPY. Los bancos japoneses han sido movidos a una posición neutral, ya que el alza de rendimientos ha respaldado la rentabilidad bancaria, aunque un cambio futuro en la postura del BoJ podría aplanar la curva y reducir los márgenes de préstamo.
La deuda pública y la solidez externa de Japón
La elevada deuda pública de Japón no representa una crisis fiscal inmediata. El país mantiene un superávit en cuenta corriente, una amplia posición de activos en el exterior y una caída en la razón deuda neta-PIB. Estos factores estructurales siguen proporcionando un colchón que mitiga los riesgos asociados con el nivel de endeudamiento nominal.
En conjunto, el análisis de BCA Research apunta a que la presión sobre el yen y los bonos del gobierno japonés se mantendrá hasta finales de 2026, aunque los inversores deberían prepararse para iniciar compras de la divisa, que se encuentra profundamente subvaluada, en los próximos meses.
