La escasez de electricidad confiable en Chihuahua se ha convertido en un factor estructural que limita la llegada de capitales productivos. Aunque el estado cuenta con ventajas geográficas y una base industrial consolidada, la insuficiencia en transmisión y la inestabilidad del servicio eléctrico han generado un cuello de botella que afecta decisiones de inversión de mediano y largo plazo.
Orígenes de la restricción energética
El problema se intensificó durante el sexenio anterior, cuando se impusieron límites a la inversión privada en generación de energías limpias. Esa política redujo la capacidad de expansión del sistema justo cuando la demanda industrial comenzaba a crecer por la relocalización de cadenas de suministro. Los parques industriales, que requieren conexiones de media y alta tensión, enfrentaron demoras de años para obtener puntos de conexión, lo que obligó a varios desarrolladores a posponer proyectos o buscar ubicaciones alternativas en otros estados del norte.
La red de transmisión administrada por la CFE presenta limitaciones técnicas adicionales. Aunque la capacidad de generación nacional es suficiente, los transformadores y líneas de media tensión en Chihuahua no han recibido el mantenimiento ni las ampliaciones necesarias para absorber picos de consumo. Las altas temperaturas del verano elevan la demanda residencial e industrial de manera simultánea, lo que provoca interrupciones y variaciones de voltaje que afectan procesos productivos sensibles.

Impacto en sectores estratégicos
La industria aeroespacial y la manufactura electrónica son particularmente vulnerables. Estas actividades dependen de voltaje estable para operar maquinaria de precisión y sistemas de control numérico. Una interrupción de apenas minutos puede generar defectos en componentes que luego deben desecharse, elevando costos y reduciendo márgenes. Empresas que ya operan en Chihuahua han comenzado a presupuestar equipos de respaldo y sistemas de protección eléctrica, inversiones que no estaban contempladas en sus planes originales y que reducen la competitividad frente a ubicaciones con suministro más confiable.
El sector comercio también registra pérdidas recurrentes. Equipos de refrigeración, sistemas de punto de venta y servidores se dañan con mayor frecuencia debido a fluctuaciones, lo que incrementa gastos de mantenimiento y seguros. En un estado donde el consumo interno depende en parte de la actividad industrial, la inestabilidad energética se transmite a toda la cadena de valor.
Consecuencias para la atracción de capitales
Los desarrolladores de parques industriales señalan que la disponibilidad de energía es hoy uno de los tres criterios principales que evalúan las empresas antes de decidir una nueva planta. Cuando este factor falla, proyectos de nearshoring que podrían instalarse en Chihuahua se redirigen a entidades con mejor infraestructura eléctrica, como Nuevo León o Coahuila. Esta derivación reduce el potencial de creación de empleos calificados y limita el crecimiento de la base fiscal estatal a mediano plazo.
El efecto no es inmediato ni siempre visible en estadísticas trimestrales, pero se acumula. Cada año que transcurre sin resolver el déficit de transmisión representa oportunidades perdidas de inversión que difícilmente se recuperan. Las empresas que sí llegan suelen exigir garantías contractuales o subsidios locales para cubrir el costo de respaldo energético, trasladando parte de la carga al erario estatal.
Perspectivas de mediano plazo
Las inversiones anunciadas por el gobierno federal en infraestructura de transmisión ofrecen cierta esperanza, pero los plazos de ejecución superan los dos años. Mientras tanto, el mantenimiento de la red existente sigue siendo insuficiente. Proyectos como Chihuahua Green City han insistido en la necesidad de planificar con cinco años de anticipación, considerando que la demanda industrial seguirá creciendo si México mantiene su posición en cadenas globales de valor.
La apertura actual a la generación distribuida en parques industriales representa un alivio parcial, pero no sustituye la robustez de una red troncal confiable. Las empresas que requieren calidad de energía constante seguirán evaluando alternativas fuera del estado hasta que la transmisión deje de ser el factor limitante. En ese sentido, la solución requiere coordinación entre autoridades federales, estatales y el sector privado, con cronogramas claros y recursos asegurados para evitar que la falta de electricidad siga erosionando la competitividad de Chihuahua.
