Tijuana, BC.- A más de cinco años de su entrada en vigor, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) enfrenta una etapa definida por el cumplimiento normativo, la seguridad económica y la competencia geopolítica. El profesor investigador de El Colef, Alejandro Díaz Bautista, presentó un análisis prospectivo que identifica tres caminos posibles para el periodo 2026-2036, con la continuidad como escenario de mayor probabilidad.
El marco actual del acuerdo comercial
El T-MEC sustituyó al antiguo TLCAN en 2020 e introdujo mecanismos de revisión periódica cada seis años. Estas revisiones permiten ajustar diferencias en comercio digital, reglas de origen automotriz, disposiciones laborales y sectores estratégicos como el acero y el aluminio. La integración de América del Norte ya no se mide solo por volúmenes de intercambio, sino por la resiliencia de las cadenas de suministro y la capacidad de responder a tensiones tecnológicas con Asia.
Continuidad como escenario base
El primer escenario contempla que el tratado permanezca vigente sin cambios estructurales mayores. Las consultas técnicas, los paneles de controversia y las negociaciones bilaterales servirían para resolver fricciones puntuales. Díaz Bautista señaló que este camino es el más probable porque los tres países comparten incentivos claros: el nearshoring, la seguridad de las cadenas de suministro y la competencia tecnológica global. México conservaría su posición como plataforma exportadora siempre que mantenga estabilidad regulatoria y cumpla con los estándares laborales y ambientales pactados.
Estados Unidos mantendría presión sobre la industria automotriz, el comercio digital y ciertos productos agroalimentarios, pero los mecanismos institucionales del tratado limitarían la escalada de disputas. La revisión de 2026 se convertiría así en un ejercicio de ajuste técnico más que en una renegociación profunda.

Profundización de la integración regional
El segundo escenario describe una mayor coordinación en sectores de alta tecnología. Las revisiones del T-MEC podrían ampliar la cooperación en inteligencia artificial, semiconductores, electromovilidad, baterías y minerales críticos. Para que este panorama se materialice, México necesitaría reformas regulatorias que brinden mayor certidumbre jurídica, agilicen permisos de inversión y fortalezcan la competencia económica. El avance en biotecnología y cadenas de suministro de alto valor dependería de que los tres países alineen estándares y reduzcan barreras internas.
Riesgo de fragmentación comercial
El tercer escenario contempla una mayor politización de la relación comercial. Cambios en el entorno político interno de Estados Unidos podrían convertir las revisiones del tratado en instrumentos de presión. En ese caso, aumentarían las consultas formales y los paneles de controversia, elevando la incertidumbre regulatoria para sectores como el automotriz, el acero, el aluminio, la energía y las manufacturas avanzadas. La atracción de inversión se volvería más exigente y los costos de cumplimiento se elevarían para las empresas que operan bajo las reglas de origen del acuerdo.
Implicaciones para la inversión en la frontera norte
Las empresas instaladas en Tijuana y otras ciudades fronterizas observan con atención cómo evolucionan estos escenarios. El nearshoring ha impulsado proyectos en manufacturas avanzadas, pero la percepción de estabilidad regulatoria resulta determinante para decisiones de mediano plazo. Un entorno de continuidad con revisiones técnicas ordenadas favorece la planeación, mientras que una mayor fragmentación podría retrasar expansiones o derivar en reubicaciones hacia jurisdicciones con menor exposición a disputas bilaterales.
El análisis de Díaz Bautista subraya que la probabilidad de cada escenario depende tanto de factores internos de México como de la dinámica política en Estados Unidos. La capacidad de resolver diferencias mediante mecanismos institucionales seguirá siendo el factor que determine si el T-MEC evoluciona hacia una integración más profunda o hacia una relación más conflictiva en la próxima década.
