El Gobierno y el Banco Europeo de Inversiones han cerrado un marco financiero de hasta 1.000 millones de euros para atraer el Telescopio de Treinta Metros al Observatorio del Roque de los Muchachos. La operación está condicionada a que el consorcio internacional elija la isla canaria como sede definitiva del mayor telescopio óptico e infrarrojo del hemisferio norte.

El reparto es claro: 400 millones saldrían del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; 300 millones llegarían como préstamo del BEI; y el Instituto de Crédito Oficial estudia aportar otros 300 millones. La ministra Diana Morant lo presentó como un “paso decisivo” para convertir La Palma en referencia astronómica global.
Una oferta que cambia el tablero
Más allá de la cifra, la propuesta refuerza la posición española frente a otras candidaturas. Concentrar en un solo enclave la mayor inversión europea reciente en astronomía óptica envía un mensaje de estabilidad y capacidad de ejecución. Si el consorcio acepta, España no solo albergará infraestructura de primer nivel: consolidará una cadena de valor científica e industrial que va desde la óptica de precisión hasta la gestión de datos a gran escala. La decisión final del consorcio será el verdadero termómetro de si esta apuesta financiera se traduce en liderazgo real.
