Las autoridades de España y Francia desarticularon una presunta célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) que habría enviado metanfetamina desde México disuelta en cargamentos de aroma líquido de vainilla. La operación, informada oficialmente el 5 de agosto de 2026, concluyó con 13 detenidos, 12 de ellos enviados a prisión preventiva, y el aseguramiento de aproximadamente 2.4 toneladas de la droga.
El caso destaca por la cantidad incautada y por el método empleado para intentar eludir los controles aduaneros. Según el Ministerio del Interior español y la Policía Nacional, la organización utilizó una mercancía comercial aparentemente legal para transportar la sustancia y después instaló un laboratorio en la provincia de Lleida con capacidad para recuperarla y cristalizarla en territorio europeo.
Una investigación coordinada entre dos países
La investigación comenzó a principios de junio, después de que autoridades judiciales francesas emitieran una Orden Europea de Investigación relacionada con una red que trasladaba metanfetamina entre México y Europa. La Fiscalía Especial Antidroga de la Audiencia Nacional coordinó las diligencias en España junto con la Oficina Antiestupefacientes de Francia, conocida como OFAST.
Las autoridades francesas identificaron un contenedor marítimo procedente de México y compartieron la información con la Policía Nacional española. A partir de ese momento, los agentes siguieron los movimientos del cargamento y de quienes acudieron a recibirlo. La vigilancia permitió localizar los puntos de almacenamiento, los vehículos utilizados, los responsables de la seguridad y el inmueble donde se realizaba la recuperación química de la droga.

El cargamento que ocultaba la droga
El contenedor transportaba cerca de 12 mil 700 kilogramos de aroma artificial de vainilla en estado líquido, envasado en botellas de plástico. De acuerdo con la información difundida por las autoridades, dentro del cargamento había más de 2.5 toneladas de metanfetamina disuelta. La sustancia no viajaba como polvo o cristal visible, sino integrada en el líquido, lo que dificultaba su identificación durante las revisiones ordinarias.
El procedimiento exigía separar posteriormente la droga mediante procesos químicos. Las autoridades señalaron que la investigación se concentra en un cargamento específico y no implica a los productores legales de vainilla ni permite considerar que ese producto comercial represente, por sí mismo, un riesgo general. La utilización de mercancías legítimas como cobertura, sin embargo, evidencia la complejidad de las cadenas logísticas empleadas por las organizaciones dedicadas al tráfico internacional.
De Barcelona a una finca de Lleida
Una vez que el contenedor ingresó en España, el cargamento fue llevado a una empresa logística de la provincia de Barcelona. Parte de la mercancía se trasladó después a una nave industrial de la misma provincia, utilizada como punto intermedio de almacenamiento y transferencia. Posteriormente, el líquido llegó a una finca aislada de Lleida, donde la red había acondicionado el laboratorio clandestino.
La distribución de funciones y de ubicaciones sugiere una estructura organizada para reducir riesgos. La recepción y el transporte se realizaban en Barcelona, mientras que el procesamiento se efectuaba en un entorno rural, con menor tránsito de personas y mayor espacio para instalar equipos industriales y manipular reactivos. La Policía Nacional indicó que la instalación estaba preparada para trabajar con grandes volúmenes.
Un laboratorio para recuperar y cristalizar
La principal función del laboratorio no era necesariamente fabricar metanfetamina desde sus componentes iniciales, sino recuperar la droga que ya había llegado disuelta en la vainilla. En la finca, los integrantes de la red realizaban etapas de extracción, purificación, evaporación y cristalización para convertir la sustancia en una forma sólida, lista para su almacenamiento y posterior distribución.
La Policía Nacional considera que se trata de uno de los mayores laboratorios clandestinos de recuperación de metanfetamina localizados hasta ahora en Europa. Investigadores citados por medios españoles estimaron que la instalación podía extraer alrededor de 800 kilogramos en un periodo de dos o tres días. Esa capacidad permite dimensionar la escala de la operación, aunque las autoridades no han precisado cuánto tiempo llevaba funcionando ni si había procesado cargamentos anteriores.
Siete registros y 13 personas detenidas
La fase operativa incluyó siete registros simultáneos en Cataluña: cinco en la provincia de Barcelona, uno en Lleida y otro en Tarragona. Cinco detenciones se practicaron en Lleida, cuatro en Barcelona y cuatro en Tarragona. Entre los arrestados hay siete personas de nacionalidad mexicana, cuatro españolas y dos colombianas.
Los investigadores atribuyen a los detenidos distintas tareas dentro de la presunta organización, entre ellas la recepción y el traslado de la mercancía, la vigilancia, la coordinación logística y la manipulación química. Doce personas ingresaron en prisión preventiva por decisión judicial y son investigadas por presuntos delitos de pertenencia a organización criminal y contra la salud pública. Su responsabilidad deberá establecerse durante el proceso, por lo que todos mantienen la presunción de inocencia.
Incautaciones y datos aún pendientes
Además de las aproximadamente 2.4 toneladas de metanfetamina, los agentes aseguraron alrededor de 1.6 toneladas que todavía permanecían mezcladas con vainilla líquida. También decomisaron seis vehículos, casi 4 mil 500 euros en efectivo, reactivos, productos químicos, instrumental industrial, dispositivos electrónicos y equipos utilizados para extraer y cristalizar la droga.
Las cifras comunicadas presentan una diferencia entre las más de 2.5 toneladas detectadas inicialmente en el contenedor y las cerca de 2.4 toneladas finalmente aseguradas. Las autoridades no han divulgado un balance técnico que explique con precisión esa variación, que podría responder a distintas fases de medición, recuperación o presentación de los resultados. Tampoco se ha informado cuál era el destino final de toda la sustancia.
Una señal sobre las redes mexicanas en Europa
La operación Vanille apunta a un modelo transnacional en el que el envío de la droga desde México se combina con infraestructura, operadores y conocimientos especializados disponibles en Europa. Europol y la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos han advertido previamente sobre la cooperación entre organizaciones mexicanas y redes europeas para traficar metanfetamina y cocaína, así como sobre el traslado de personal capaz de instalar o manejar laboratorios clandestinos.
La investigación continúa abierta para determinar cuánto tiempo operó la célula, si utilizó otros cargamentos, qué países recibirían la droga y qué personas o empresas pudieron intervenir en la cadena logística. La magnitud del decomiso convierte el caso en una de las mayores incautaciones de metanfetamina comunicadas hasta ahora en España y Europa, pero sus consecuencias judiciales y el alcance completo de la red dependerán de las pruebas que se incorporen al procedimiento.
