Especialistas identifican cuatro bebidas que pueden mejorar la hidratación

La leche, la leche chocolatada, el jugo de naranja 100% y algunas bebidas con electrolitos pueden contribuir a una hidratación más sostenida que el agua sola en situaciones específicas, según una revisión difundida por Vogue. La diferencia no implica sustituir el agua, sino considerar cómo el sodio, el potasio, los carbohidratos y las proteínas influyen en la absorción y la retención de líquidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que el intestino absorbe mejor el agua cuando esta se combina con sales y glucosa en proporciones adecuadas, un principio utilizado en las soluciones de rehidratación oral. La Mayo Clinic, por su parte, señala que las necesidades de líquidos dependen de factores como la edad, la actividad física, el estado de salud y la temperatura ambiental.

El contexto determina qué bebida resulta más útil

La leche reúne agua, electrolitos, carbohidratos y proteínas. Esa composición puede favorecer que los líquidos permanezcan durante más tiempo en el organismo que cuando se consume agua sin otros nutrientes. Además, su contenido energético puede ralentizar el vaciamiento gástrico y modificar la velocidad con la que el líquido abandona el estómago. La Mayo Clinic incluye el sodio, el calcio y el potasio entre los elementos relacionados con el equilibrio de fluidos, varios de los cuales están presentes en la leche.

Su conveniencia, sin embargo, depende de la tolerancia individual, del contexto y del resto de la alimentación. No se trata de una recomendación general para reemplazar el agua, sino de una alternativa cuyo perfil nutricional puede resultar relevante en determinadas circunstancias.

La leche chocolatada se asocia especialmente con la recuperación después del ejercicio. Al aportar agua, sodio, carbohidratos y proteínas, puede colaborar en la reposición de líquidos y energía tras una actividad intensa. La Academy of Nutrition and Dietetics sostiene que, después del esfuerzo, el organismo necesita recuperar fluidos, electrolitos y reservas energéticas.

La combinación de carbohidratos y proteínas también se utiliza en estrategias de recuperación muscular para reponer glucógeno y favorecer la reparación de tejidos. Su utilidad varía según la intensidad y la duración del ejercicio, así como según las necesidades de cada persona. En actividades con sudoración elevada, los nutrientes que acompañan al líquido pueden adquirir mayor importancia.

El jugo de naranja 100% aporta una elevada proporción de agua, potasio y carbohidratos naturales. La Mayo Clinic vincula el potasio con el balance de fluidos, mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) describe a los cítricos como alimentos con alto contenido de agua y micronutrientes relevantes.

Un vaso de 240 mililitros puede ser una opción práctica para sumar líquidos y minerales después de una actividad física moderada o intensa. A diferencia de la fruta entera, el jugo contiene menos fibra. Las guías alimentarias suelen recomendar priorizar bebidas sin azúcares agregados y considerar la cantidad consumida dentro del patrón general de alimentación.

Las bebidas con electrolitos ocupan un lugar más específico. Pueden ser útiles cuando la pérdida de líquidos es elevada por sudoración intensa, calor, esfuerzos prolongados o ciertos cuadros gastrointestinales. Las formulaciones deportivas y de rehidratación no son idénticas, pero comparten el objetivo de aportar agua y minerales.

La OMS establece que la combinación de sodio y glucosa mejora la absorción intestinal del agua y ayuda a recuperar el equilibrio hídrico. La Mayo Clinic advierte que estas bebidas no son necesarias para toda la población ni para cualquier momento del día. En la hidratación cotidiana, el agua continúa siendo la referencia principal.

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