Una eventual escalada del conflicto comercial entre Estados Unidos y Canadá podría provocar interrupciones temporales en las cadenas de suministro, ajustes en los mercados financieros y una depreciación del dólar, con efectos indirectos para México y oportunidades para Coahuila en el sector de autopartes, coincidieron especialistas consultados.
El economista Antonio Serrano Camarena estimó que las consecuencias podrían extenderse entre uno y tres meses, pero descartó un impacto duradero debido a la dependencia mutua de ambos países en sectores estratégicos y al volumen de intercambio que mantienen.

Serrano Camarena señaló que una parte relevante de las piezas electrónicas para automóviles se fabrica en Canadá. Por ello, una interrupción comercial podría afectar las cadenas de valor y suministro de la industria automotriz estadounidense, particularmente en componentes vinculados con vehículos de mayor valor.
Según el especialista, México podría ocupar parte del espacio que dejarían proveedores canadienses en el mercado de Estados Unidos. Afirmó que el país tiene capacidad para fabricar productos y piezas que actualmente Canadá vende a su vecino, aunque distinguió que la producción mexicana de automóviles tiene, en general, menor valor agregado.
Coahuila podría aprovechar esa situación mediante la fabricación de autopartes para vehículos de marcas de nivel medio y alto, sostuvo. La entidad cuenta con una actividad automotriz relevante y podría atender pedidos que resultaran afectados por una eventual reducción temporal de suministros canadienses.
El economista consideró que las diferencias comerciales entre Canadá y Estados Unidos no son nuevas, pues se presentaron antes de la renegociación del T-MEC e incluso desde el último año de la administración de Donald Trump. En su valoración, la presión comercial forma parte de una estrategia de negociación de Estados Unidos.
También mencionó que el interés estadounidense en Canadá tendría un componente militar. De acuerdo con Serrano Camarena, ante la falta de acuerdos sobre Groenlandia, Estados Unidos buscaría utilizar la península de Labrador para instalar una base que permita mantener vigilancia sobre Rusia.
Entre los posibles efectos financieros, el especialista citó un aumento en la disponibilidad de dólares en los mercados internacionales y el riesgo de una mayor depreciación de la moneda estadounidense. Añadió que podría haber desajustes en los mercados financieros por la vulnerabilidad de acciones de empresas estadounidenses y canadienses que dependen del comercio bilateral.
Respecto de las empresas canadienses instaladas en México, Serrano Camarena aclaró que no enfrentarían directamente el conflicto, ya que los productos fabricados en territorio mexicano son considerados nacionales. Su exposición dependería, en cambio, de sus vínculos comerciales y de abastecimiento con los dos países norteamericanos.
Por su parte, Raymundo Díaz Robles, CEO de Capital Analyst, advirtió que México enfrentaría un efecto indirecto. Explicó que compañías canadienses podrían trasladar parte de los sobrecostos derivados de aranceles mediante una reducción de inversiones o incrementos en los precios de importación.
Díaz Robles consideró necesario que el gabinete mexicano siga la negociación entre Washington y Ottawa para identificar los escenarios de la siguiente ronda. Aunque previó que cualquier efecto negativo para México sería menor que para los países en disputa, sostuvo que podría afectar inversiones y costos de importación.
