El euro abrió este 8 de julio a 11,23 bolivianos, un salto del 45,51% frente al cierre previo de 7,72, según Dow Jones. En la última semana el avance llegó al 45,98% y en términos interanuales al 40,06%. La volatilidad se disparó hasta 269,25%, muy por encima del nivel de referencia del 41,79%, lo que refleja la inestabilidad generada por el proceso de unificación cambiaria.

El mercado paralelo se estabilizó temporalmente cerca de 9,64 bolivianos a inicios de 2026, impulsado por las expectativas de reformas y el financiamiento de 4.500 millones de dólares del BID. El Gobierno busca reducir el déficit fiscal al 7% y proyecta inflación de hasta 17%, mientras el Banco Mundial anticipa una contracción del PIB del -1,1% y la CEPAL un crecimiento marginal del 0,5%. El tipo de cambio oficial de 6,96 bolivianos pierde relevancia frente a los valores de mercado que publica diariamente el BCB.
Transición estructural
La liberación gradual de dólares y la publicación de referencias diarias buscan ordenar el mercado, pero la volatilidad actual indica que la transición sigue expuesta a riesgos de emisión monetaria y contracción económica. La ausencia de proyecciones detalladas del FMI subraya el alto grado de incertidumbre que enfrenta Bolivia en 2026.
