El euro concluyó sus operaciones del 10 de julio en México a 19,98 pesos por unidad, lo que representa una baja del 0,43 por ciento respecto al cierre previo de 20,07 pesos. Esta cifra se registró al final de la jornada en los mercados locales, donde la divisa europea mantuvo una presión vendedora constante desde las primeras horas.
Durante la última semana el euro acumuló una contracción de 0,07 pesos, mientras que en la comparación interanual la caída alcanza el 7,79 por ciento. Estos datos confirman una tendencia descendente que se ha acentuado en los últimos días y que ha llevado al tipo de cambio euro-peso a niveles no vistos desde hace varios meses.
Comportamiento intradía y contexto operativo
La sesión del 10 de julio transcurrió con un volumen moderado en el par EUR/MXN. Desde la apertura, la moneda comunitaria mostró escasa capacidad de recuperación frente al peso, influida por la fortaleza relativa del dólar y por datos económicos mixtos provenientes de la zona euro. El rango de negociación se mantuvo entre 19,92 y 20,05 pesos, con cierres sucesivos por debajo de la media móvil de 20 días.

La volatilidad medida en 6,05 por ciento superó el nivel de referencia de 5,6 por ciento, lo que indica un incremento en la inestabilidad del mercado cambiario. Este aumento de la variabilidad se observa de manera más clara en las operaciones de derivados, donde los contratos a un mes mostraron primas de riesgo superiores a las registradas en semanas anteriores.
Factores que explican la depreciación
El descenso del euro frente al peso mexicano responde a una combinación de elementos externos e internos. Por un lado, la política monetaria del Banco Central Europeo mantiene una postura más restrictiva que la de la Reserva Federal, lo que reduce el atractivo de activos denominados en euros para los inversionistas globales. Por otro lado, el peso mexicano se ha beneficiado de flujos de capital hacia mercados emergentes con diferenciales de tasas atractivos y de una balanza comercial que sigue mostrando superávit.
Además, las expectativas de crecimiento para la eurozona se han revisado a la baja en las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional, mientras que México mantiene un ritmo de expansión más estable impulsado por el consumo interno y las remesas. Esta divergencia de perspectivas ha contribuido a la apreciación relativa del peso.
Reacción de los participantes del mercado
Los intermediarios cambiarios reportaron un incremento en las órdenes de venta de euros por parte de empresas importadoras europeas que buscan cubrir posiciones antes de posibles nuevos retrocesos. Al mismo tiempo, algunos fondos de inversión redujeron su exposición a activos en euros, prefiriendo mantener liquidez en dólares o en pesos mexicanos a través de instrumentos de corto plazo.
Los analistas de instituciones financieras locales destacan que el nivel de 19,90 pesos podría actuar como soporte técnico en el corto plazo, mientras que una ruptura por encima de 20,15 pesos sería necesaria para revertir la tendencia actual. Sin embargo, coinciden en que cualquier recuperación dependerá en gran medida de los próximos datos de inflación en la zona euro y de las decisiones de política del Banco de México.
Perspectivas para las próximas semanas
El panorama para el euro-peso sigue condicionado por la evolución de las tasas de interés en Estados Unidos y la zona euro, así como por el comportamiento de los precios de las materias primas que afectan la balanza comercial mexicana. Mientras persista la diferencia de rendimientos a favor de activos en dólares, la presión sobre el euro difícilmente se disipará.
Los operadores mantendrán una vigilancia estrecha sobre los indicadores de actividad manufacturera de la eurozona y sobre cualquier señal de intervención por parte de las autoridades monetarias mexicanas. Hasta el momento, el Banco de México ha optado por una estrategia de flotación administrada que ha permitido al peso absorber parte de la volatilidad sin intervenciones directas en el mercado spot.
