El euro finalizó el 13 de julio a 27,33 pesos cubanos, un descenso del 0,09% frente al cierre previo. La cotización acumula una caída semanal de 0,02 y una contracción interanual del 0,85%. La volatilidad actual, situada en 1,96%, permanece muy por debajo del nivel de referencia del 6,09%, lo que indica un mercado cambiario temporalmente estable pese a las tensiones macroeconómicas del país.

El Gobierno cubano proyecta un crecimiento del 1% para 2026, la misma meta incumplida en 2025 por la contracción del PIB. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, advirtió que la economía operará en régimen de “economía de guerra”, con riesgos que podrían agravarse. Las previsiones se sustentan en una recuperación del turismo y de los servicios médicos de exportación, principales fuentes de divisas.
La inflación oficial se estima en 10% para el próximo año, cinco puntos menos que el 14,07% registrado al cierre de 2025. El déficit fiscal alcanzará 74.500 millones de pesos, equivalente a unos 3.100 millones de dólares al tipo de cambio empresarial. Entre 2020 y 2024 la economía se contrajo un 11% y en 2024 el PIB retrocedió 1,1%, marcando dos años consecutivos de caída.
La estabilidad relativa del euro contrasta con problemas estructurales persistentes: escasez de bienes básicos, apagones, dolarización y elevada migración. La atracción de inversión extranjera sigue siendo prioritaria, aunque el Ejecutivo reconoce las limitaciones financieras y la complejidad del contexto internacional. La baja volatilidad actual del tipo de cambio refleja más una pausa temporal que una mejora estructural de la economía.
