El euro cerró este 4 de agosto de 2026 en 27,68 pesos cubanos, según la cotización difundida al cierre de operaciones. La cifra supone un incremento del 0,32% frente a los 27,59 pesos registrados en la jornada anterior, en un movimiento que prolonga la apreciación de la moneda europea frente al peso cubano durante los últimos días.
En términos acumulados, el euro avanzó un 0,71% en la última semana y un 0,18% interanual. Aunque se trata de variaciones moderadas, el comportamiento refleja una tendencia positiva para la divisa europea en el periodo analizado. La volatilidad del tipo de cambio se situó en el 6,16%, ligeramente por encima del nivel de referencia del 6,01%, una diferencia que apunta a una inestabilidad contenida, pero todavía presente, en el mercado cambiario.

Una variación cambiaria que convive con fuertes desequilibrios
El aumento diario del euro no permite, por sí solo, hablar de una estabilización del peso cubano. La evolución de una moneda frente a otra debe interpretarse junto con la inflación, la disponibilidad de divisas y las diferencias entre los mercados oficiales e informales. En Cuba, la escasez de moneda extranjera, la dolarización creciente y las dificultades para financiar importaciones siguen ejerciendo presión sobre el sistema económico.
El dato de volatilidad, apenas por encima de su referencia, sugiere que el mercado no atraviesa una alteración extrema en esta jornada. Sin embargo, tampoco elimina los riesgos estructurales que han alimentado la depreciación real del peso en los últimos años. La cotización del euro tiene efectos directos sobre el costo de bienes importados y sobre la capacidad de compra de quienes reciben remesas o ingresos vinculados al exterior, aunque el impacto concreto depende del canal utilizado para acceder a las divisas.
El Gobierno mantiene una meta de crecimiento del 1%
En paralelo con la evolución cambiaria, Cuba proyecta para 2026 un crecimiento económico del 1%, la misma tasa que había previsto para el año anterior y que finalmente no alcanzó debido a la contracción del producto interno bruto. El ministro de Economía y Planificación, Joaquín Alonso, describió el contexto esperado como una “economía de guerra”, marcada por amenazas, riesgos y tensiones que podrían intensificarse.
La previsión oficial se apoya principalmente en una posible mejora del turismo y en el comportamiento de los servicios de exportación. Dentro de estos últimos, los servicios médicos continúan siendo considerados una fuente esencial de ingresos en divisas. El objetivo, no obstante, enfrenta obstáculos relacionados con la falta de combustible, los apagones, la escasez de productos básicos y las limitaciones financieras que afectan la actividad productiva.
El Gobierno calcula además que los precios del mercado formal aumentarán un 10% durante 2026. De cumplirse, la cifra representaría una reducción de cinco puntos porcentuales respecto a la inflación interanual de 2025, que cerró en el 14,07%. La meta implica una desaceleración, pero mantendría el encarecimiento de bienes y servicios como uno de los principales problemas para los hogares cubanos.
Déficit, inversión y una recuperación todavía frágil
El déficit fiscal previsto para 2026 asciende a 74.500 millones de pesos cubanos, equivalentes a unos 3.100 millones de dólares calculados al tipo de cambio oficial aplicable a las empresas. El monto es similar al del año anterior y evidencia el margen limitado de las autoridades para sostener el gasto público sin ampliar las necesidades de financiamiento.
Las autoridades reconocen que la economía mantiene problemas estructurales: desabastecimiento, interrupciones eléctricas, inflación elevada, mayor uso de monedas extranjeras y una intensa salida migratoria. Entre 2020 y 2024, la economía se contrajo un 11%, mientras que el PIB retrocedió un 1,1% en 2024, su segundo año consecutivo de caída. Estos datos condicionan la credibilidad de las nuevas metas, especialmente porque el crecimiento proyectado depende de sectores sensibles a factores externos, como el turismo y las exportaciones de servicios.
Para revertir esta trayectoria, el Gobierno ha insistido en atraer inversión extranjera y ha prometido un entorno “más dinámico y transparente”, con mayores facilidades y garantías para los inversores. La propuesta se enfrenta a la complejidad del escenario internacional, a la falta de liquidez y a las dificultades internas para asegurar suministros, energía e infraestructura. La llegada de capital podría aliviar algunas restricciones, pero sus resultados dependerán de la capacidad para convertir esos recursos en producción y exportaciones sostenibles.
Del peso convertible a la unificación monetaria
El peso cubano es la moneda de curso legal del país y se divide en 100 centavos. El 1 de enero de 2021 dejó de circular legalmente el peso cubano convertible, conocido como CUC, en el marco del llamado “Día Cero” de la unificación monetaria. La medida eliminó el sistema de doble moneda que había funcionado durante años y fue interpretada por parte de la población como una devaluación, aunque el Gobierno la presentó como una actualización del régimen cambiario.
Antes de esa reforma, el tipo de cambio utilizado en distintos segmentos de la economía había experimentado modificaciones. En 2002 se situaba en 21 pesos cubanos por cada peso convertible y posteriormente llegó a 26. En 2005, las autoridades fijaron una relación de 25 pesos cubanos por peso convertible, mientras este último mantenía una paridad nominal con el dólar, sujeta a un impuesto sobre las operaciones de cambio. La escasez de divisas impulsó después un mercado paralelo con cotizaciones muy superiores a las oficiales.
En la actualidad circulan monedas de 1, 2, 5 y 20 centavos, además de piezas de 1, 3 y 5 pesos. Los billetes disponibles tienen denominaciones de 1, 3, 5, 10, 20, 50, 100, 200, 500 y 1.000 pesos. La historia reciente de la moneda ayuda a explicar por qué una variación diaria relativamente pequeña del euro se produce en un entorno de elevada sensibilidad cambiaria y de persistentes presiones sobre el poder adquisitivo.
La evolución del euro durante las próximas semanas estará condicionada tanto por los movimientos internacionales de la divisa como por la disponibilidad de moneda extranjera en Cuba. Mientras el Gobierno busca cumplir sus metas de crecimiento, reducir la inflación y atraer inversión, la cotización cambiaria seguirá funcionando como uno de los indicadores más visibles de las tensiones que atraviesa la economía.
