Europa avanza tras un IPC estadounidense estable

Las bolsas europeas subieron este jueves después de que los datos de inflación de Estados Unidos para julio redujeran la percepción de que la Reserva Federal necesitará endurecer de nuevo su política monetaria en septiembre. El avance devolvió al índice paneuropeo Stoxx Europe 600 a la senda de sus máximos históricos, en una sesión marcada también por la solidez del crecimiento británico y por la persistencia de precios energéticos elevados.

El Stoxx Europe 600 ganó un 0,2%. Entre los principales mercados continentales, el DAX alemán y el CAC 40 francés avanzaron un 0,3% cada uno. El FTSE 100 de Londres destacó con una subida del 0,6%, apoyado por las cifras de producto interno bruto del Reino Unido. La reacción fue amplia, aunque el movimiento fue contenido, una señal de que los inversores recibieron el dato estadounidense como alivio más que como una confirmación definitiva de un giro monetario.

La inflación reduce la presión sobre la Fed

El Índice de Precios al Consumidor estadounidense aumentó un 0,1% mensual en julio, mientras que la inflación subyacente se situó en el 2,5% interanual, de acuerdo con las previsiones del mercado. El informe siguió a la inesperada contracción de las nóminas no agrícolas registrada la semana anterior, un dato que ya había aumentado las dudas sobre la fuerza del mercado laboral y sobre la conveniencia de nuevas subidas de tipos.

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La combinación de una inflación sin sorpresas alcistas y señales previas de enfriamiento laboral cambió con rapidez las expectativas del mercado. Los contratos monetarios pasaron a asignar cerca de un 40% de probabilidad a un incremento de 25 puntos básicos en la reunión de la Fed del 16 de septiembre, frente a casi el 67% estimado apenas una semana antes. Esa corrección disminuye el riesgo de que el coste del dinero vuelva a subir de forma inmediata, un factor especialmente relevante para las valoraciones bursátiles y para las empresas más dependientes de financiación.

Sam Hill, director de análisis de mercados de Lloyd’s Bank, consideró que el IPC de julio no aportó una sorpresa y que el mercado puede interpretarlo como una corroboración de la desaceleración vista el mes anterior. En su valoración, resulta difícil justificar una subida en septiembre únicamente con estos datos, aunque las preocupaciones de los miembros más restrictivos de la Fed no han desaparecido. El mensaje central para los mercados es que falta, por ahora, un nuevo detonante inflacionario que obligue a acelerar el endurecimiento.

Un respiro para activos sensibles a los tipos

La respuesta europea refleja el peso que conserva la política estadounidense sobre los flujos globales de capital. Un menor riesgo de alza de tipos en Estados Unidos suele aliviar la presión sobre los rendimientos de la deuda, mejora el atractivo relativo de la renta variable y reduce las preocupaciones sobre refinanciación corporativa. Ese efecto explica parte del impulso observado en las acciones europeas, incluso cuando las perspectivas económicas del continente siguen siendo desiguales entre países y sectores.

No obstante, los datos no garantizan que la Fed mantenga su postura en las siguientes reuniones. La autoridad monetaria continúa evaluando la evolución de los precios, el empleo y la actividad antes de tomar una decisión. Una nueva aceleración de la inflación, un rebote del consumo o una revisión al alza de los salarios podría modificar las probabilidades actuales. Por eso, el ajuste de las apuestas de mercado debe leerse como una reducción del riesgo inmediato, no como el final del debate sobre el nivel restrictivo de los tipos estadounidenses.

El PIB británico respalda al FTSE 100

En el Reino Unido, la economía creció un 0,4% en el segundo trimestre, en línea con el consenso. La expansión estuvo respaldada por la resistencia de los servicios orientados al consumidor, según los datos conocidos este jueves. El resultado ofreció al mercado una evidencia de que la recuperación mantiene inercia pese a unos costes de endeudamiento aún elevados y a la cautela de hogares y empresas.

Para el Banco de Inglaterra, una actividad estable amplía el margen para mantener una estrategia prudente y dependiente de los datos respecto de una eventual relajación monetaria. Un crecimiento más firme reduce los temores de recesión, pero también puede hacer que las autoridades vigilen con atención cualquier presión persistente sobre precios y salarios. En bolsa, el dato favoreció la percepción sobre sectores expuestos a la economía doméstica y sobre los prestamistas, para los que la evolución del crédito y de la morosidad resulta determinante.

Petróleo elevado y nueva agenda europea

Los precios del crudo cedieron desde máximos de varias semanas, aunque se mantuvieron por encima de los 80 dólares por barril. El mercado sigue incorporando una prima de riesgo vinculada a la fricción diplomática entre Washington y Teherán por el acceso marítimo a través del Estrecho de Ormuz. La falta de acuerdo sobre las condiciones de una paz permanente mantiene la atención sobre una ruta clave para el suministro energético y el transporte marítimo mundial.

La energía cara plantea un límite al optimismo bursátil. Puede sostener los beneficios de compañías petroleras, pero también elevar costes de producción, transporte y consumo, dificultando la desinflación. Para Europa, importadora neta de energía en buena parte de sus economías, esa tensión puede complicar el margen de los bancos centrales si se traduce en precios finales más altos.

La sesión quedará condicionada además por la publicación de las cifras finales de inflación de julio en España y por el informe de producción industrial de la eurozona. Ambos datos ayudarán a medir si la moderación de precios regional y el pulso manufacturero son compatibles con las previsiones del Banco Central Europeo para el otoño. Entre las empresas, Pandora subió cerca de un 3% tras superar las estimaciones trimestrales y mejorar su previsión de beneficios, mientras Thyssenkrupp cayó un 1,5% pese a elevar su perspectiva para 2026. La divergencia ilustra que, aun con un entorno monetario menos amenazante, los resultados y las expectativas propias siguen determinando las cotizaciones.

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