El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dio a conocer que el valor de las exportaciones mexicanas de mercancías alcanzó en junio de 2026 un total de 72 mil 551 millones de dólares, lo que representa un incremento anual de 34.4% frente al mismo mes del año anterior. Esta variación se explica por un avance de 34.1% en las exportaciones no petroleras y de 43.4% en las petroleras. El dato confirma una tendencia de recuperación sostenida en el comercio exterior del país, impulsada principalmente por la demanda de manufacturas hacia Estados Unidos.
Superávit comercial y su evolución mensual
La información oportuna de comercio exterior registró en junio un superávit de 4 mil 90 millones de dólares, superior al de 2 mil 259 millones reportado en mayo. El aumento del saldo positivo se originó tanto en el mejoramiento del superávit de la balanza de productos no petroleros, que pasó de 4 mil 901 millones a 7 mil 486 millones de dólares, como en el ajuste del déficit petrolero, que se amplió de 2 mil 642 millones a 3 mil 396 millones de dólares. En el acumulado de los primeros seis meses del año, el saldo comercial positivo llegó a 9 mil 857 millones de dólares, frente a los mil 433 millones observados en el mismo periodo de 2025.
Estas cifras reflejan un fortalecimiento de la posición comercial de México en un contexto de mayor integración con su principal socio económico. El incremento del superávit no petrolero sugiere que las cadenas de suministro regionales siguen respondiendo a la demanda externa, aunque el mayor déficit en productos petroleros indica una mayor dependencia de importaciones energéticas.

Desempeño de las manufacturas y sectores clave
Las exportaciones de productos manufacturados sumaron 67 mil 219 millones de dólares en junio, con un crecimiento anual de 35.3%. Los rubros con mayor dinamismo fueron los de la minerometalurgia, que avanzaron 40.9%, y los equipos y aparatos eléctricos y electrónicos, que registraron 19.7%. Los alimentos, bebidas y tabaco crecieron 14.5%, mientras que los productos automotrices lo hicieron en 7.6%. Este último sector, aunque con un ritmo más moderado, mantiene relevancia por su peso en el total exportador y por su conexión con el mercado estadounidense.
El aumento en las ventas automotrices se desglosa en un avance de 7.0% hacia Estados Unidos y de 11.3% hacia otros destinos. La diversificación hacia mercados distintos al norteamericano, aunque aún limitada, ofrece señales de que las empresas mexicanas buscan reducir riesgos asociados a la concentración geográfica.
Acumulado semestral y estructura exportadora
En el periodo enero-junio de 2026, las exportaciones totales alcanzaron 389 mil 723 millones de dólares, un incremento de 24.6% respecto al mismo lapso de 2025. Las exportaciones no petroleras crecieron 25.6%, mientras que las petroleras retrocedieron 2.9%. La composición del valor exportado muestra que los bienes manufacturados representaron 91.3% del total, seguidos por los agropecuarios con 3.0%, los extractivos no petroleros con 2.9% y los petroleros con 2.8%.
Este perfil exportador evidencia la consolidación de México como plataforma manufacturera orientada al exterior. Sin embargo, la baja participación de los productos petroleros subraya la vulnerabilidad ante fluctuaciones en los precios internacionales del crudo y la necesidad de seguir impulsando la diversificación energética interna.
Comportamiento de las importaciones
Las importaciones de mercancías en junio alcanzaron 68 mil 461 millones de dólares, con un incremento anual de 28.0%. El ritmo de crecimiento de las compras externas fue menor al de las ventas, lo que contribuyó directamente al ensanchamiento del superávit comercial. Este diferencial sugiere que la demanda interna de bienes intermedios y de capital sigue siendo robusta, pero no ha superado aún el dinamismo de las exportaciones.
En términos de política económica, el resultado de junio indica que México mantiene una balanza comercial favorable en un entorno de incertidumbre global. No obstante, el análisis de los componentes revela que el superávit depende en gran medida del desempeño del sector manufacturero vinculado a Estados Unidos, lo que plantea desafíos de largo plazo relacionados con la resiliencia ante posibles cambios en la política comercial del principal socio.
