El cierre del Estrecho de Ormuz tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán transformó el segundo trimestre de 2026 en un período de beneficios extraordinarios para ExxonMobil y Chevron. ExxonMobil reportó 14.530 millones de dólares en ganancias, más del doble que el año anterior, mientras Chevron alcanzó 12.070 millones, casi cuatro veces superior. Los ingresos combinados superaron los 186.000 millones de dólares. Estos resultados se originaron en el bloqueo que afectó una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas, elevando el Brent por encima de 100 dólares durante meses y alcanzando picos de 126 dólares.
¿Por qué los márgenes de refinación superaron al crudo como factor clave?
El componente más rentable no fue el precio del barril en sí, sino la diferencia entre el costo del crudo y el precio de venta de sus derivados. ExxonMobil destacó que estos márgenes alcanzaron niveles récord debido a una caída cercana al 9% en la capacidad global de refinación por disrupciones bélicas. El diesel cotizó en Estados Unidos un 41% por encima de los niveles previos al bloqueo. Esta dinámica se explica por tres factores simultáneos: el propio cierre del estrecho, la reducción de exportaciones chinas y los daños a refinerías rusas por ataques ucranianos. Las refinerías estadounidenses operaron cerca de su capacidad máxima y cubrieron la demanda que Oriente Medio y Rusia ya no podían satisfacer.

Esta situación revela una asimetría estructural: mientras los productores de crudo enfrentan riesgos geopolíticos, las empresas integradas con capacidad de refinación capturan márgenes adicionales que persisten incluso cuando el precio del barril comienza a estabilizarse. El análisis de Wood MacKenzie proyecta que la industria podría acumular 425.000 millones de dólares en ganancias extraordinarias anuales si el crudo promedia 90 dólares, una cifra que varios analistas consideran probable bajo el escenario actual.
Consumidores y legisladores ante el umbral de cuatro dólares por galón
El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos alcanzó 4,11 dólares por galón, un dólar más que el año previo. Esta alza reavivó el debate sobre un impuesto a las ganancias extraordinarias. Los senadores demócratas Sheldon Whitehouse y Ro Khanna presentaron proyectos para gravar por barril a las empresas que produjeron o importaron al menos 300.000 barriles diarios en 2025. Brad Sherman propuso mantener el gravamen hasta que la guerra termine, el estrecho se reabra y el crudo estadounidense caiga por debajo de 75 dólares. Los fondos se destinarían directamente a los consumidores mediante reembolsos.
La Casa Blanca, sin embargo, atribuyó la responsabilidad a Irán y anticipó que los precios volverían a niveles previos al conflicto una vez neutralizada la capacidad iraní de interrupción. La resistencia republicana en el Congreso hace improbable la aprobación inmediata de cualquier gravamen, aunque el próximo período de resultados trimestrales coincide con la campaña de mitad de mandato.
La reticencia a reinvertir y sus consecuencias estructurales
Las compañías petroleras muestran cautela a la hora de destinar las ganancias extraordinarias a nueva perforación. La incertidumbre sobre la duración del conflicto genera temor a que un cese abrupto deprima los precios antes de recuperar la inversión en pozos que tardan meses o años en entrar en operación. Darren Woods, de ExxonMobil, recordó que la empresa canceló inversiones planificadas en Europa tras impuestos similares anteriores, calificándolos de cortos de miras. Esta postura puede traducirse en una oferta futura más restringida incluso después de que el estrecho se reabra.
El mercado global de refinación ya opera con déficit. Rob Thummel, de Tortoise Capital, señaló que Rusia y China están fuera del circuito exportador y que ExxonMobil y Chevron deben cubrir esa brecha. Como resultado, el mundo enfrentará escasez de combustible de aviación, diésel y gasolina durante un período prolongado. Esta escasez sostiene los márgenes elevados independientemente de las fluctuaciones del crudo.
Riesgos de escalada geopolítica y volatilidad persistente
La reapertura del Estrecho de Ormuz no restablecerá automáticamente la confianza de los transportistas. Mike Wirth, de Chevron, anticipó presión alcista sobre los precios de los productos hacia el tercer trimestre y posiblemente más allá. La experiencia histórica indica que los mercados tardan en normalizarse tras bloqueos prolongados. Al mismo tiempo, la posibilidad de nuevos ataques a instalaciones energéticas en la región mantiene un riesgo de escalada que podría prolongar la escasez de capacidad de refinación.
Los precedentes de impuestos a ganancias extraordinarias en 1980 y en el Reino Unido en 2022 mostraron reducciones en la producción doméstica. Los demócratas intentan evitar ese efecto al enfocar el gravamen solo en ganancias que superen umbrales históricos y destinar los recursos a consumidores, pero los analistas advierten que cualquier señal de inestabilidad regulatoria puede desincentivar inversiones de largo plazo. La industria, representada por el American Petroleum Institute, insiste en que los mercados son transparentes y que no existe especulación abusiva en un volumen de este tamaño.
El escenario más probable combina precios de productos refinados elevados durante varios trimestres, ganancias adicionales para las empresas integradas y un debate político que se intensificará conforme se acerquen las elecciones. La combinación de márgenes de refinación sin precedentes y reticencia a expandir capacidad de producción configura un mercado estructuralmente más ajustado, donde la volatilidad geopolítica se traduce directamente en beneficios sostenidos para quienes controlan la cadena de valor completa.
