El ambicioso sistema antimisiles Cúpula Dorada, impulsado por Donald Trump, enfrenta su primer gran obstáculo: el dinero. The War Zone, citando al general Michael Guetlein, afirma que el programa podría frenarse por tensiones presupuestarias, pese a que su responsable insiste en que puede ajustarse a los 185.000 millones de dólares anunciados.
La disputa es de fondo. La Oficina de Presupuesto del Congreso elevó en mayo el coste potencial a 1,2 billones, una cifra que el Pentágono no ha podido desmontar con datos completos porque el proyecto sigue siendo semiconfidencial. En otras palabras, el debate no gira solo en torno a cuánto costará, sino a cuánto puede verificarse desde fuera.

Guetlein aseguró que ya se han asignado 22.500 millones de dólares, de los que el 95 % se ha gastado en interceptores espaciales, radares y sistemas de seguimiento. El resto depende del Congreso, pero su aprobación antes de las elecciones de mitad de mandato es incierta. El proyecto sigue en marcha, aunque ya bajo una presión que cuestiona tanto su calendario como su viabilidad técnica.
