Abdoulaye Faye ya posa como nuevo jugador del Celta, aunque todavía debe resolver varios trámites burocráticos antes de completar su primer entrenamiento a las órdenes de Claudio Giráldez. El central senegalés llega procedente del Bayer Leverkusen como una apuesta de futuro y ha dejado claro que su incorporación no fue una decisión improvisada.

Una llamada que aceleró el fichaje
Durante su presentación, Faye reveló que pidió hablar directamente con el entrenador en cuanto su agente le comunicó el interés del Celta. La conversación con Giráldez y la psicóloga del club, Laura Centoria, resultó determinante. Según explicó el defensa, las palabras del técnico terminaron de convencerlo y, nada más finalizar la llamada, pidió a su representante que cerrara el acuerdo “lo antes posible”.
La intervención de Giráldez confirma el peso del proyecto deportivo en una operación completada en apenas unos días. Para un futbolista joven que todavía no ha debutado con el primer equipo del Leverkusen, la confianza personal del entrenador se convirtió en un factor decisivo frente a la complejidad habitual de cambiar de país y de entorno competitivo.
El primer contacto presencial mantuvo esa cercanía. Giráldez le recomendó paciencia y le aseguró que estaría preparado cuando llegara su oportunidad. Faye, por su parte, respondió con ambición: después de pasar por Suecia y Alemania, afronta su llegada a España con el objetivo de alcanzar el máximo nivel y competir cuanto antes.
El central aún no ha disputado competición europea, aunque sí acumuló experiencia en la Europa League durante su etapa en Suecia. Esa referencia, unida a su disposición para ayudar al equipo en cualquier tarea, encaja con la necesidad del Celta de desarrollar una pieza defensiva con margen de crecimiento. Su siguiente paso será completar la documentación y comenzar a trabajar con el grupo.
