El Deportivo de A Coruña encara la recta final de un mercado de verano en el que, pese a su reciente ascenso, ya ha exhibido una actividad notable en LALIGA EA Sports. La dirección deportiva mantiene abiertos varios frentes y, según reconoció este viernes Fernando Soriano, aún no se da por cerrada la plantilla. El mensaje llegó durante la presentación oficial de Angeliño, una comparecencia en la que el director deportivo dejó dos ideas claras: el club prioriza las salidas y no contempla desviar su proyecto hacia una política de venta de piezas importantes.
La foto del momento es la de un Deportivo que ha pasado de competir por reconstruirse a moverse con ambición en un mercado de máxima exigencia. Soriano asumió que todavía quedan movimientos por delante, pero también subrayó que cada paso responde a un equilibrio delicado entre rendimiento, necesidad de espacio en la plantilla y sensibilidad hacia los jugadores con menos protagonismo. En ese contexto, las próximas decisiones no solo dependen de fichajes, sino de cómo se resuelvan varios casos internos que condicionan el cierre del verano.

Salidas antes que nuevas llegadas
Soriano fue explícito al referirse a los futbolistas que han perdido peso en la rotación. “En cuanto a salidas, ya estáis viendo un poco los jugadores que están contando menos”, señaló, antes de insistir en que la situación de esos futbolistas ya está siendo abordada por el club y por sus representantes. El discurso apunta a una gestión ordenada de la plantilla, con soluciones que beneficien a todas las partes, aunque el propio dirigente admitió que estos procesos “no son fáciles, no son sencillos ni rápidos”.
La lectura de esas palabras es doble. Por un lado, el Deportivo necesita ajustar su grupo para evitar una acumulación de efectivos en posiciones concretas. Por otro, el club evita un movimiento precipitado que pueda devaluar activos o generar tensiones internas en una pretemporada ya avanzada. Soriano también puso el acento en el plano humano de estas decisiones, recordando que a menudo se trata de jugadores con los que existe un vínculo profesional y personal prolongado. Ese matiz no altera la prioridad deportiva, pero sí explica por qué algunas operaciones se prolongan más de lo previsto.
Yeremay, bajo el foco del mercado
La otra gran cuestión de la rueda de prensa fue Yeremay Hernández, uno de los nombres que más interés ha despertado fuera de Riazor en las últimas semanas. Soriano confirmó que el entorno del club sigue recibiendo llamadas por el jugador y admitió que puede haber “alguna oferta formal”, aunque evitó dar por cerrado ningún escenario. Su posición, sin embargo, fue nítida: el Deportivo no ha construido su proyecto para vender, sino para retener durante el mayor tiempo posible a sus jugadores con más valor deportivo y margen de crecimiento.
El director deportivo fue más allá al trasladar la responsabilidad de una posible salida al propio futbolista. “Si el jugador no da el paso adelante con una propuesta suya de ‘quiero salir’, el club no la va a dar”, afirmó. El matiz es relevante porque sitúa al Dépor en una posición de contención, no reactiva, y reduce la presión inmediata sobre una operación que podría alterar el equilibrio competitivo de la plantilla. También revela que, por ahora, la entidad se mantiene tranquila “hasta cierto punto” con Yeremay y con otros jóvenes de buena edad, preparada para actuar solo si el escenario cambia de forma explícita.
En términos de mercado, la comparecencia de Soriano deja un mensaje bastante reconocible en clubes que acaban de ascender y quieren consolidarse: crecer sin romper el núcleo competitivo. El Deportivo ha acelerado incorporaciones, pero no quiere que esa expansión se convierta en una dependencia permanente de ventas obligadas. La referencia a Yeremay funciona, en ese sentido, como termómetro del nuevo estatus del club. Su permanencia o salida no se leerá solo como una operación más, sino como una señal de hasta dónde puede sostener el Dépor su ambición en esta nueva etapa.
Con el mercado entrando en su tramo decisivo, el club coruñés encara jornadas en las que las conversaciones sobre salidas pueden resultar tan importantes como la búsqueda de una o dos piezas más, previsiblemente una de perfil defensivo y otra ofensiva, según avanzó Soriano. La fotografía general es la de un equipo activo, todavía en ajuste, que intenta cerrar su verano sin perder el control de una plantilla en construcción y sin renunciar a proteger a sus principales activos.
