La agencia Fitch Ratings publicó su primer análisis sobre el posible gobierno de Abelardo de la Espriella en Colombia. El informe destaca un posible giro hacia políticas más favorables al mercado que podría mejorar el perfil crediticio de empresas en sectores específicos, aunque advierte sobre restricciones derivadas del déficit fiscal y la inflación elevada.
Según el documento, la elección del nuevo presidente representaría un cambio de rumbo con implicaciones positivas para emisores evaluados por la firma. Los sectores de energía, infraestructura y vivienda aparecen como los principales beneficiarios potenciales, siempre que se superen los obstáculos macroeconómicos heredados.
Herencia fiscal y contexto político
El análisis recuerda que el nuevo gobierno recibiría un déficit fiscal cercano al 7% del PIB, una inflación que se mantendría por encima de la meta y niveles de inversión históricamente bajos. Además, el mandato electoral sería estrecho y el Congreso continuaría fragmentado, con la coalición del presidente saliente como el bloque legislativo más numeroso.
Estas condiciones limitan el margen de maniobra inicial y explican por qué Fitch no anticipa un efecto crediticio inmediato y automático para todas las empresas calificadas. El informe subraya que cualquier mejora dependerá de la capacidad de ejecutar reformas sin agravar los desequilibrios existentes.
Perspectivas para el sector energético
En energía, Fitch considera que la autorización de fracturación hidráulica, la reapertura de licencias de exploración y los cambios propuestos en el gobierno corporativo de Ecopetrol podrían revertir restricciones previas a la inversión. La firma observa que estas medidas abrirían espacio para aumentar la producción y diversificar operaciones.
Sin embargo, el informe advierte que la oposición social y ambiental al fracking sigue siendo fuerte, lo que podría retrasar la ejecución de proyectos. Las reservas probadas de petróleo cerraron 2025 en 2.020 millones de barriles, con una vida útil de 7,4 años, mientras que las de gas cayeron 16,8% hasta 1.717 BCF, con una vida útil de 5,9 años.

Respecto a Ecopetrol, Fitch señala que las reformas podrían permitir mayor participación en operaciones de fracking en el exterior, especialmente en la Cuenca Pérmica de Estados Unidos. Esta estrategia de diversificación internacional ganaría relevancia si el desarrollo doméstico enfrenta resistencia regulatoria o social.
Infraestructura y vivienda como áreas de oportunidad
En infraestructura, la calificadora identifica margen de mejora si el nuevo gobierno ofrece mayor visibilidad sobre el portafolio de proyectos. Un renovado interés del capital privado podría respaldar la recuperación, particularmente en carreteras y aeropuertos, siempre que se aprueben recursos y se garantice seguridad jurídica a los inversionistas.
El sector vivienda recibe especial atención. El gobierno entrante se ha comprometido a construir más de un millón de unidades en cuatro años. Entre las iniciativas mencionadas figuran la reactivación del programa Mi Casa Ya, una tasa de interés del 2%, hipotecas a 30 años y modelos de arriendo con opción de compra para segmentos de menores ingresos. Fitch considera que estas medidas, junto con alianzas público-privadas, podrían impulsar la demanda a lo largo de la cadena de suministro del sector constructor.
Limitaciones monetarias y presión sobre el crédito
El frente monetario representa otro factor restrictivo. El Banco de la República elevó su tasa de referencia el 30 de junio de 2026 en 75 puntos básicos, hasta 12%, el nivel más alto desde abril de 2024. La inflación esperada para fin de año se sitúa en 6,48%, aún lejos de la meta del 3%, lo que reduce el espacio para recortes adicionales.
En este contexto, Fitch advierte que el crédito podría perder dinamismo en los segmentos más sensibles al costo financiero. El ajuste monetario y la corrección de las cuentas públicas podrían traducirse en mayor presión sobre las carteras de consumo y de pequeñas y medianas empresas.
El informe de Fitch Ratings presenta un escenario matizado: mientras que las políticas promercado podrían favorecer a empresas de energía, infraestructura y vivienda, los desequilibrios fiscales y monetarios heredados continúan condicionando el alcance de esas mejoras. La evolución del perfil crediticio de las compañías dependerá, en última instancia, de la capacidad del nuevo gobierno para equilibrar apertura económica con estabilidad macroeconómica.
