La Fundación Profesional para el Transporte, que cumple 34 años, centra su labor en reducir la accidentología y elevar la seguridad vial en un país donde entre el 90 % y el 95 % de la economía se desplaza por camión. Su objetivo ha evolucionado hacia la movilidad integral, reconociendo que el transporte conecta cada eslabón productivo y social. Esta perspectiva explica por qué la institución amplía su alcance más allá de la formación básica de conductores.

Entre las innovaciones recientes destacan la Diplomatura en Gestión del Transporte y el uso de simuladores y realidad virtual adaptados a operaciones mineras, caminos de alta montaña y condiciones extremas. Un programa conjunto con el gobierno alemán impulsa la eficiencia energética, reduciendo tanto emisiones como costos operativos. El departamento de Psicología Vial, único en su tipo, aplica pruebas psicosensométricas que garantizan aptitudes cognitivas y permiten detectar mejoras en conductores activos, servicio que ya demandan empresas petroleras.
Demanda sectorial y reconocimiento oficial
Los sectores de cargas peligrosas, energía y minería de montaña en San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy generan la mayor demanda de personal especializado. Las licitaciones mineras exigen capacitaciones específicas que la Fundación ya provee. Este año obtuvo el reconocimiento oficial dentro del Sistema Educativo Nacional mediante convenio con la provincia de Buenos Aires, lo que permitirá otorgar títulos válidos en todo el país. Paralelamente, junto al Ministerio de Transporte bonaerense, inicia un programa para conductoras que busca reducir el déficit global de conductores profesionales. La articulación entre dadores de carga, transportistas y Estado resulta clave para sostener estos avances y mejorar la competitividad económica del sector.
