África Occidental, hub del tráfico de cocaína

En julio, la policía liberiana halló casi cuatro toneladas de cocaína de alta pureza en un bungalow de Duazon, valoradas en unos 317 millones de dólares en la calle. El cargamento ni siquiera fue el mayor del año en el continente: en mayo se interceptaron 31 toneladas frente al Sáhara Occidental. Entre 2019 y 2025, el volumen decomisado en la región creció un 50% anual y el peso medio por envío saltó de 2,4 a 5,6 toneladas. África Occidental ha pasado de ser un corredor ocasional a uno de los principales centros de reexpedición hacia Europa.

La lógica es clara. El endurecimiento de controles en puertos europeos sobre salidas directas desde Brasil, Guyana y Surinam empujó a los cárteles a buscar una escala intermedia con vigilancia débil. La droga llega a granel, se reempaqueta y se transborda a lanchas rápidas que evitan puertos y desembarcan en playas. El Centro MAOC-N de la UE estima que más de 100 toneladas llegaron con éxito a Europa el año pasado desde esta ruta. Para los traficantes, el menor riesgo de interceptación reduce costes operativos.

Corrupción y diversificación

Jos Leijdekkers, uno de los narcos más buscados de Europa, opera presuntamente desde Sierra Leona pese a una condena pendiente de 24 años en Países Bajos. Su presencia ha obligado a diversificar hacia Ghana, Costa de Marfil y Liberia. Un exjefe antidrogas liberiano sostiene que la mayor parte entra por carretera desde Sierra Leona, camuflada como alimento congelado. Los jefes monitorean en tiempo real con Starlink y rastreadores GPS. Mientras, salarios de 100 dólares mensuales y escáneres sin electricidad dejan a las fuerzas locales casi impotentes. Las redadas son, para los cárteles, solo el coste de hacer negocios ante una demanda europea que no deja de crecer.

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