Gas europeo retrocede por ganancias

Los precios del gas natural en Europa cedieron el miércoles tras cinco sesiones consecutivas de avances que los habían llevado a máximos de cinco meses, en una corrección atribuida principalmente a tomas de ganancias después de un repunte acelerado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. El retroceso no alteró, sin embargo, el trasfondo de fondo: el mercado sigue tensionado por riesgos de suministro persistentes y por un nivel de inventarios que entra en la parte crítica del año con holgura limitada.

Durante la sesión, los contratos mayoristas se alejaron de sus máximos intradía y pasaron a operar en terreno negativo, mientras las mesas de energía redujeron exposición después de la subida acumulada en la semana. La corrección se produjo luego de que el mercado hubiera reaccionado con fuerza al deterioro de las conversaciones diplomáticas entre Washington y Teherán, un giro que elevó la percepción de riesgo sobre el tránsito marítimo en el Golfo Pérsico y sostuvo la presión compradora sobre el gas europeo.

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Ese encarecimiento previo estuvo ligado, según operadores, a la paralización o fuerte restricción del tráfico en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que históricamente circula una parte relevante del gas natural licuado mundial. La menor fluidez en esa ruta ha complicado los embarques de Catar y ha obligado a utilities europeas a competir con mayor agresividad por cargamentos spot no comprometidos en un mercado global ya ajustado.

La lectura de corto plazo, no obstante, es que la presión estructural sobre los precios no ha desaparecido. Las reservas subterráneas de la Unión Europea se sitúan en poco más del 60% de su capacidad operativa, según Gas Infrastructure Europe, un nivel que deja menos margen de maniobra ante un otoño potencialmente frío. A ello se sumó durante el verano una demanda elevada de refrigeración y retrasos en entregas de GNL, factores que frenaron el ritmo de inyección en almacenamiento.

El problema se agrava por la forma de la curva de futuros, que continúa en backwardation profunda: el gas para entrega inmediata cotiza con prima respecto a los contratos a plazo. Ese patrón desincentiva el almacenamiento de molécula cara hoy para venderla más adelante, y en la práctica limita la capacidad del mercado para reconstruir inventarios con rapidez. Para los operadores, esa estructura mantiene el sistema vulnerable incluso cuando se producen pausas tácticas como la observada este miércoles.

En paralelo, la escasez de referencias macroeconómicas en la agenda regional desplaza la atención hacia variables físicas y geopolíticas. Las mesas mayoristas siguen de cerca el tráfico marítimo, cualquier señal de normalización o deterioro en el estrecho de Ormuz y los movimientos entre clases de activos que puedan anticipar nuevas variaciones en el apetito por riesgo. Por ahora, el descenso de la jornada se interpreta más como una corrección técnica que como un cambio de tendencia, en un mercado donde la oferta continúa siendo el principal elemento de preocupación.

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