La mayor transferencia intergeneracional de riqueza registrada ya comenzó. Durante las próximas décadas, Millennials y miembros de la Generación Z podrían recibir hasta 83.5 billones de dólares a escala mundial, según las proyecciones citadas en el Global Wealth Report 2026 de Boston Consulting Group.
La cifra no solo cambiará quién posee grandes patrimonios; también trasladará a nuevos herederos la responsabilidad de administrarlos, invertirlos y protegerlos. El principal riesgo no será la falta de recursos, sino la ausencia de preparación para conservar su valor frente a impuestos, inflación, decisiones de inversión y posibles conflictos familiares.

El patrimonio se decide antes de heredarse
Recibir una fortuna no garantiza que esta sobreviva a la siguiente generación. Cuando los bienes se dividen sin una estrategia común, pueden fragmentarse, perder rentabilidad o consumirse en una sola etapa. Por ello, la sucesión patrimonial debe comenzar antes de la transferencia, con reglas claras sobre propiedad, gobierno familiar, protección de activos y obligaciones legales.
El desafío aumentará porque los nuevos propietarios probablemente tendrán prioridades distintas a las de quienes construyeron el patrimonio. Sus decisiones sobre riesgo, liquidez, consumo e inversiones sostenibles pueden entrar en tensión con estrategias conservadoras diseñadas décadas atrás. La asesoría financiera, fiscal y legal será determinante para convertir esas diferencias en acuerdos operativos y no en pérdidas patrimoniales.
México también forma parte de esta transición. Para 2030, el país podría alcanzar un mercado cercano a 550 mil millones de dólares en activos invertibles, impulsado principalmente por personas de alto y ultra alto patrimonio. Ese crecimiento vuelve más urgente anticipar la transferencia de recursos y profesionalizar su gestión.
La magnitud de la herencia prevista hará que la planeación financiera deje de ser un asunto exclusivo de multimillonarios. Para millones de familias, la pregunta decisiva será si la herencia representa un ingreso pasajero o la base de un legado capaz de generar bienestar y oportunidades durante varias generaciones.
