En el verano de 2023, Giuliano Simeone sufrió una fractura de tibia y peroné que puso en riesgo su carrera. Tres años después, el delantero argentino debutó en un Mundial con la selección de Lionel Scaloni, cumpliendo una promesa que él mismo había formulado en un grupo de WhatsApp poco después de la lesión. El jugador del Atlético de Madrid compartió recientemente esos mensajes en sus redes sociales, revelando la determinación que lo acompañó durante todo el proceso de recuperación.
La trayectoria de Simeone desde aquel momento ilustra tanto la resiliencia personal como el contexto familiar que rodea su desarrollo profesional. Hijo del entrenador Diego Simeone, Giuliano pasó por el Deportivo Alavés antes de consolidarse en el club colchonero. Su rendimiento allí atrajo la atención de Scaloni, quien lo incluyó en la convocatoria para la Copa del Mundo de 2026.
El origen de la promesa en 2023
Tras la fractura, Simeone creó un grupo de WhatsApp con amigos cercanos para compartir su estado y objetivos. En los mensajes que ahora ha hecho públicos, escribió frases como “Les digo que me acompañen hasta la muerte, que vamos a ir al mundial” y “solo les voy a decir una cosa: el próximo mundial voy a jugarlo”. Las respuestas de sus contactos reflejaron apoyo incondicional: “El que se caga, que se baje”, “aquí no se caga nadie” y “nosotros vamos a estar ahí para aplaudirte”.

Estos intercambios, fechados en 2023, muestran que el jugador ya tenía claro el rumbo que pretendía seguir. La publicación del vídeo coincide con el cierre de la fase de grupos del Mundial, donde Argentina avanzó con expectativas renovadas. Simeone acompañó las capturas con un mensaje personal: “Una emoción enorme cumplir el sueño de jugar un Mundial con la camiseta más linda del mundo”.
Recuperación y consolidación profesional
El proceso de rehabilitación se extendió durante varios meses. Simeone regresó a las canchas con Alavés antes del final de la temporada 2023-2024 y, poco después, fichó por el Atlético de Madrid. Bajo la dirección de su padre, el delantero ganó minutos y confianza, destacando por su intensidad y capacidad de presión. Esa etapa en el club madrileño resultó determinante para su llamada a la selección absoluta.
La relación padre-hijo en el ámbito profesional ha generado debate en el fútbol español, aunque los resultados deportivos han respaldado la decisión del club. Giuliano ha evitado referirse directamente a ese aspecto, centrándose en su evolución como jugador. Su debut mundialista representa, en este sentido, un hito que trasciende el vínculo familiar y se inscribe en una trayectoria construida a base de constancia tras la grave lesión.
Contexto de la convocatoria y expectativas
La presencia de Simeone en la lista de Scaloni responde a la necesidad de contar con delanteros móviles y trabajadores en un equipo que mantiene el mismo bloque que conquistó el título en 2022. El técnico argentino ha valorado públicamente la capacidad del jugador para adaptarse a distintos sistemas y su disposición para presionar en zonas altas. El cierre de la fase de grupos con Argentina aún invicto ha reforzado la confianza del grupo de cara a las eliminatorias.
La revelación de los mensajes de WhatsApp añade una capa narrativa a su participación. Más que un gesto de exhibición, la publicación parece destinada a reconocer el apoyo recibido durante los meses más difíciles. En un deporte donde las lesiones pueden alterar trayectorias enteras, el caso de Simeone ilustra cómo la determinación individual, combinada con un entorno cercano estable, puede transformar un revés físico en un impulso adicional.
El próximo desafío para el delantero consistirá en mantener el nivel mostrado en el Atlético y justificar su inclusión en un plantel donde la competencia por plazas es elevada. La promesa formulada en 2023 ya se ha cumplido; ahora queda por ver cómo evoluciona su papel dentro de la albiceleste en las fases decisivas del torneo.
