El Gobierno de Gustavo Petro y la Federación Nacional de Cafeteros acordaron extender hasta el 11 de diciembre de 2026 el contrato de administración del Fondo Nacional del Café, que vence el próximo 11 de julio y maneja recursos cercanos a 3,7 billones de pesos. La prórroga busca preservar la continuidad de los programas mientras se revisan los aspectos técnicos, jurídicos y financieros de un eventual nuevo contrato.
Esta decisión mantiene la administración del fondo en manos del gremio cafetero, tal como ha ocurrido desde su creación. Afecta directamente a más de 560.000 familias productoras en todo el país y coincide con el proceso electoral cafetero que se realiza cada cuatro años, además de marcar el inicio de las celebraciones por el centenario de la Federación, fundada en 1927.

Plazos y condiciones operativas
El documento fue suscrito el 2 de julio de 2026 por el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, en calidad de delegatario presidencial, y por el gerente general de la Federación, Germán Bahamón Jaramillo. El contrato vigente data del 11 de julio de 2016 y ya había sido analizado en una mesa técnica celebrada el 23 de junio en el Ministerio de Hacienda. La extensión hasta diciembre funciona como puente mientras avanzan las negociaciones para definir el siguiente esquema contractual.
Entre las exigencias operativas establecidas, la Federación deberá ajustar la garantía de cumplimiento en un plazo de tres días hábiles y remitir la modificación al grupo de contratación del Ministerio para su aprobación en la plataforma Secop. El Fondo Nacional del Café se nutre de una contribución parafiscal de seis centavos de dólar por cada libra de café verde exportado, recurso que históricamente ha financiado investigación, extensión rural y apoyo a la comercialización.
Marco legal e institucional
El Fondo fue creado mediante el Decreto 2078 de 1940 como una cuenta especial vinculada a la industria cafetera. Desde entonces la Federación lo administra de forma ininterrumpida. La Ley 11 de 1972 autoriza al Gobierno nacional a celebrar contratos con el gremio por períodos de diez años, prorrogables por lapsos iguales. La personería jurídica de la Federación fue reconocida en 1927 y publicada en el Diario Oficial al año siguiente.
La prórroga modifica expresamente la cláusula 24 del contrato de 2016, fijando la nueva fecha de vencimiento sin alterar el resto de términos. Además, incorpora una nueva causal de terminación anticipada: si ambas partes alcanzan un acuerdo sobre los elementos bajo revisión, podrán dar por concluido el contrato prorrogado antes de diciembre y avanzar hacia un nuevo esquema dentro del marco legal vigente.
Contexto del sector y estabilidad institucional
El acuerdo se produce en un momento clave para el sector cafetero colombiano, que enfrenta desafíos como la volatilidad de precios internacionales, el cambio climático y la renovación de cultivos. Mantener la administración del fondo bajo la Federación proporciona continuidad a programas de asistencia técnica y comercialización que benefician directamente a los productores. El gerente Bahamón Jaramillo destacó que la decisión refleja la confianza institucional construida durante casi nueve décadas.
Las elecciones cafeteras, que se desarrollan de manera simultánea, renovarán los representantes municipales y departamentales del gremio. Este proceso democrático interno refuerza la legitimidad de la Federación como interlocutora ante el Gobierno. Al mismo tiempo, el inicio del centenario ofrece un marco simbólico para reflexionar sobre el rol histórico de la organización en la economía rural colombiana.
Perspectivas de negociación futura
Las mesas de trabajo pactadas entre las partes analizarán los componentes técnicos, jurídicos y financieros de un posible nuevo contrato. El Gobierno y la Federación coinciden en que la prórroga no cierra la discusión sobre la siguiente etapa del fondo, sino que establece un período definido para evaluar opciones que garanticen tanto la eficiencia en el uso de recursos como la autonomía del gremio. Cualquier acuerdo alcanzado podrá activar la cláusula de terminación anticipada y permitir la transición ordenada hacia el nuevo esquema.
La estabilidad del Fondo Nacional del Café resulta relevante no solo para los caficultores, sino para las regiones productoras que dependen de los encadenamientos productivos y el empleo rural generado por la actividad. El proceso de revisión que ahora comienza definirá si se mantienen las condiciones actuales o se introducen ajustes que respondan a las transformaciones del mercado y las necesidades de los productores en los próximos años.
