El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó que se reunió la semana pasada en Washington con el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, para tratar el desequilibrio comercial bilateral y endurecer las reglas de origen del T-MEC. El objetivo declarado es reducir la dependencia de insumos asiáticos y aumentar el contenido estadounidense en los bienes que cruzan la frontera.

Greer adelantó que las futuras reglas podrían exigir un porcentaje mayor de piezas fabricadas en territorio estadounidense. Esta exigencia busca limitar la entrada de productos con alto contenido asiático que actualmente aprovechan el acceso preferencial del acuerdo. La medida, si se concreta, elevaría los costos de producción para empresas mexicanas integradas a cadenas globales y podría acelerar la relocalización de proveedores hacia América del Norte.
Paralelamente, Estados Unidos mantiene investigaciones bajo la sección 302 sobre presunto trabajo forzoso en México y Canadá. Aunque ambos países ya reformaron sus leyes tras el primer mandato de Trump, Washington considera que las normas aún no alcanzan el rigor estadounidense. Estas pesquisas coinciden con la preparación de la revisión anual del T-MEC, programada para el 20 de julio en la Ciudad de México.
El encuentro refleja una estrategia estadounidense que evita una renegociación integral del tratado, pero utiliza revisiones anuales y mecanismos de cumplimiento para obtener concesiones puntuales. México enfrenta el reto de defender el acceso al mercado sin ceder en temas que afectan su competitividad frente a Asia.
