Guatemala y la CATM 2026: Impulso al turismo regional

La decisión de Guatemala de albergar la decimoquinta edición de la Centroamérica Travel Market en octubre de 2026 se inscribe en una trayectoria de dos décadas de intentos regionales por consolidar una plataforma común de promoción turística. Desde las primeras ediciones celebradas en 2004, el evento ha migrado entre capitales centroamericanas con el propósito de equilibrar la visibilidad de cada país y de generar flujos de negocios que excedan las fronteras nacionales. La reaparición de Guatemala como sede, tras las ediciones de 2010 y 2019, coincide con un momento en que los datos de participación comercial de las dos últimas ferias —600 citas diarias en El Salvador 2024 y más de dos mil en Honduras 2025— han demostrado que el formato produce resultados medibles en contratos y en conocimiento mutuo entre oferentes y compradores.

El contexto histórico revela que el turismo multidestino no es un concepto nuevo en la región. Ya en 2009, la Secretaría de Integración Turística de Centroamérica impulsó rutas compartidas que combinaban sitios mayas de Guatemala con playas de Honduras y volcanes de Nicaragua. Sin embargo, la falta de conectividad aérea directa y la escasa coordinación entre cámaras nacionales limitaron su alcance. La edición de 2026, al fijar como eje temático explícito el multidestino con República Dominicana, retoma esa idea pero la dota de mayor soporte institucional al sumar el respaldo de la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica y del Gobierno de Taiwán.

De las ferias aisladas al tejido comercial regional

El salto cualitativo que se observa entre las cifras de 2024 y 2025 radica en la especialización del encuentro. En lugar de ferias abiertas al público general, la CATM funciona como un mercado cerrado donde mayoristas de Alemania, España, Francia, Italia, México, Reino Unido y Países Bajos sostienen reuniones programadas con operadores locales. Este modelo reduce los costos de transacción y permite que los compradores evalúen paquetes que combinan, por ejemplo, un circuito cultural en Antigua Guatemala con una extensión de buceo en Roatán o una ruta gastronómica dominicana. La previsión de al menos ochenta mayoristas internacionales para 2026 indica que el interés de los mercados emisores se mantiene estable pese a la competencia de destinos del Caribe insular y de México.

Efectos sobre la infraestructura y la gobernanza turística

La celebración del evento en el Centro de Convenciones del Tikal Futura Hotel obliga a una actualización temporal de la oferta hotelera y de transporte de la Ciudad de Guatemala. Experiencias similares en Panamá y Costa Rica muestran que la preparación de una feria de este tipo suele traducirse en mejoras permanentes de señalización, protocolos de atención y conectividad digital. Más importante aún es el efecto sobre la coordinación interinstitucional: la participación conjunta del Instituto Guatemalteco de Turismo, la Cámara de Turismo de Guatemala y la Federación de Cámaras de Turismo de Centroamérica establece un precedente de gobernanza que puede replicarse en futuras negociaciones de tratados de cielos abiertos o de facilitación de visados regionales.

En el plano social, el aumento esperado de visitantes que recorren varios países en un solo viaje eleva la probabilidad de que el gasto turístico se distribuya más allá de los enclaves tradicionales. Estudios realizados por la Organización Mundial del Turismo en rutas similares del sudeste asiático indican que cada día adicional de estancia incrementa el gasto promedio entre un 18 y un 25 por ciento, beneficiando especialmente a proveedores de servicios complementarios como guías locales, transportistas y pequeños productores de alimentos.

Riesgos y condiciones para la sostenibilidad

El éxito de la estrategia multidestino depende de factores que van más allá de la feria misma. La conectividad aérea entre Guatemala y República Dominicana sigue siendo limitada, y cualquier interrupción de vuelos puede fragmentar los paquetes diseñados. Además, la percepción de inseguridad en ciertos corredores terrestres de la región continúa siendo un obstáculo para operadores europeos que evalúan incluir Guatemala en sus catálogos. La edición de 2026 ofrecerá una oportunidad concreta para que los mayoristas constaten avances en materia de seguridad turística y de protocolos sanitarios, pero también pondrá a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades ante eventuales incidentes durante el evento.

A largo plazo, la repetición periódica de la CATM en Guatemala puede contribuir a diversificar la matriz de mercados emisores del país. Actualmente, Estados Unidos concentra más del sesenta por ciento de las llegadas internacionales; la presencia de compradores de Argentina, México y Europa permite imaginar una cartera más equilibrada que reduzca la vulnerabilidad ante fluctuaciones de la economía norteamericana o de las políticas migratorias. La clave radicará en convertir los contactos generados durante la feria en contratos plurianuales y en campañas de co-marketing sostenidas, en lugar de acciones aisladas.

La experiencia acumulada en ediciones anteriores demuestra que los beneficios no se limitan al sector turístico. Hoteles y restaurantes reportan incrementos de ocupación que se extienden varias semanas después del evento, mientras que proveedores de transporte y artesanías observan pedidos recurrentes. Si Guatemala logra capitalizar la visibilidad de 2026 para posicionarse como nodo logístico y cultural de la ruta multidestino, el país podría consolidar una ventaja competitiva duradera dentro del esquema de integración centroamericana.

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