Los corrales de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCH), ubicados sobre la carretera Anapra-San Jerónimo, permanecen vacíos mientras el sector espera una definición sobre la reapertura de la frontera al ganado mexicano. Aunque el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció que el ingreso de animales se reanudará inicialmente por el puerto de Douglas, Arizona, Chihuahua todavía no cuenta con una fecha oficial para volver a exportar.
Angélica Delgado, titular del área de Atención a Medios de la UGRCH, explicó que el calendario dado a conocer por la autoridad estadounidense contempla una apertura inicial el 24 de agosto. Sin embargo, ese anuncio no incluye directamente a Chihuahua, ya que Arizona no colinda con el estado. Para los productores chihuahuenses, el cruce podría habilitarse hasta septiembre, aunque la representante ganadera subrayó que se trata únicamente de una posibilidad.

Una reapertura prevista por etapas
“USDA anunció que se iba a abrir a través de Arizona; va a abrir allá el 24 de agosto y después de eso quizá, y eso es lo que dice USDA, que es la autoridad que puede decir si se abre o no, quizá después, hasta septiembre”, declaró Delgado. La precisión es relevante para el sector, porque la reapertura no ocurriría de manera simultánea en todos los puntos fronterizos ni implicaría el restablecimiento inmediato de las operaciones en Chihuahua.
La funcionaria indicó que el proceso será escalonado y que los ganaderos deberán esperar una fecha exacta antes de movilizar sus animales hacia las instalaciones de la UGRCH. Una vez confirmado el reinicio del cruce conocido como Santa Teresa, los corrales comenzarían a recibir ganado aproximadamente dos días antes, tiempo necesario para organizar la llegada y los procedimientos previos a la exportación.
De acuerdo con Delgado, incluso si la reapertura de Chihuahua se hubiera programado para el 24 de agosto, los animales no llegarían con demasiada anticipación. “El ganado tiene que llegar unos dos días antes”, explicó. La logística depende, por tanto, de la autorización formal del USDA y de la coordinación posterior entre productores, transportistas, autoridades sanitarias y operadores de los corrales.
Instalaciones sin actividad y productores en espera
Durante recorridos realizados la mañana del martes se constató que las cuarentenarias de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua continuaban vacías. La falta de animales refleja el efecto directo de la suspensión estadounidense sobre la cadena de exportación, pero también la cautela del sector ante un calendario que todavía no está definido para la entidad.
La incertidumbre impide establecer con precisión cuándo se normalizará el flujo de ganado. Una fecha anunciada para otro puerto fronterizo funciona como referencia, pero no garantiza que los requisitos sanitarios, las inspecciones y las autorizaciones sean idénticos en Chihuahua. Por ello, la UGRCH mantiene la expectativa sin fijar una fecha propia de operación y se limita a seguir los comunicados de la autoridad estadounidense.
El impacto de la suspensión alcanza a productores, transportistas, corrales de cuarentena y otros servicios vinculados con la exportación de ganado en pie. No obstante, el reinicio de los embarques dependerá de que se mantengan las condiciones sanitarias exigidas por Estados Unidos y de que el USDA determine que cada punto fronterizo puede operar de manera segura.
El brote que modificó el comercio ganadero
México había sido declarado libre del gusano barrenador en 2003. Esa condición cambió después de que el 21 de noviembre de 2024 se confirmara un caso en Catazajá, Chiapas. Desde entonces, la plaga avanzó hacia otras regiones del país, entre ellas Durango y Chihuahua.
Según la información citada por la UGRCH, Chihuahua acumula actualmente 77 incidencias. La detección de nuevos casos llevó al Departamento de Agricultura de Estados Unidos a imponer un bloqueo a la importación de ganado en pie procedente de Chihuahua y de otras entidades mexicanas. La medida ha sido extendida conforme se han confirmado nuevos contagios, lo que ha prolongado la presión sobre el sector exportador.
El gusano barrenador corresponde a la fase larvaria de la mosca Cochliomyia hominivorax. La hembra deposita sus huevecillos en heridas abiertas, mucosas o en el ombligo de animales recién nacidos. Entre 12 y 24 horas después emergen las larvas, que se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones graves, infecciones y la muerte del animal si no reciben atención.
La decisión sigue en manos del USDA
Para Chihuahua, la fecha de agosto anunciada para Douglas no representa aún una reapertura local. La eventual habilitación del cruce de Santa Teresa dependerá de una comunicación específica del USDA y de la evaluación de las condiciones sanitarias en la región. Hasta que eso ocurra, los corrales de San Jerónimo continuarán sin recibir ganado destinado a exportación.
La UGRCH mantiene el llamado a permanecer atenta a las disposiciones oficiales. La secuencia prevista —primero Douglas y posteriormente otros cruces— apunta a una reanudación gradual, condicionada por la evolución del brote y por los controles establecidos para evitar que la plaga avance hacia territorio estadounidense. Para los productores, el anuncio de una fecha concreta será el punto de partida para reactivar la movilización de animales y las operaciones fronterizas en Chihuahua.
