Hidalgo incorporó siete municipios a la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), una decisión aprobada durante la Primera Sesión Ordinaria 2026 del Consejo de Desarrollo Metropolitano del Valle de México. Con esta actualización, el estado pasó a contar con ocho demarcaciones dentro de la región, luego de que Villa de Tezontepec, Tolcayuca, Tula de Allende, Tepeji del Río de Ocampo, Atitalaquia, Tlaxcoapan y Atotonilco de Tula se sumaran a Tizayuca, que ya formaba parte de la zona.
El gobierno hidalguense señaló que la incorporación busca impulsar un desarrollo regional ordenado y mejorar las condiciones de bienestar de las familias. La decisión amplía el alcance institucional de la ZMVM hacia municipios con vínculos territoriales, económicos y de movilidad cada vez más estrechos con el Estado de México y la Ciudad de México, aunque también plantea la necesidad de coordinar inversiones, servicios y políticas públicas entre distintos niveles de gobierno.

Una nueva configuración para la región central
Con los cambios aprobados, la ZMVM quedó integrada por 59 municipios del Estado de México, uno de Morelos, las 16 alcaldías de la Ciudad de México y ocho municipios de Hidalgo. La secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano del Gobierno de México, Edna Elena Vega Rangel, afirmó que la zona constituye el principal centro económico, social y urbano del país, por lo que era necesario reconfigurarla.
La nueva composición reconoce una realidad metropolitana que rebasa los límites administrativos tradicionales. Los municipios incorporados de Hidalgo se encuentran vinculados con corredores industriales, redes carreteras, proyectos ferroviarios y flujos laborales que conectan el norte y el sur del estado con el área metropolitana. Esa integración puede facilitar la planeación conjunta, pero sus resultados dependerán de que los acuerdos se traduzcan en proyectos con presupuestos, responsables y mecanismos de evaluación claramente definidos.
Durante la sesión fueron aprobados por unanimidad ocho acuerdos relacionados con la integración del Consejo de Desarrollo Metropolitano, los convenios de coordinación y los lineamientos operativos. En la reunión participaron la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez; la gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia Calderón; la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Marina Brugada Molina, y el director general del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, Isidoro Pastor Román.
Inversión y empleo como argumento estatal
El gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, destacó que durante casi cuatro años de su administración se han destinado más de 25,000 millones de pesos a obra pública y se han captado 125,000 millones de pesos en inversión privada. De acuerdo con el mandatario, estas inversiones han permitido generar 163,000 empleos y fortalecer la relación entre los sectores académico y productivo.
Las cifras fueron presentadas por el gobierno estatal como parte del contexto económico que acompaña la incorporación de los municipios. La pertenencia a una estructura metropolitana puede mejorar la capacidad de Hidalgo para coordinar proyectos de infraestructura y promoverse ante inversionistas como parte de un mercado regional más amplio. Sin embargo, también exige que el crecimiento se acompañe de servicios públicos suficientes, ordenamiento territorial y medidas para evitar que la expansión industrial y urbana profundice desigualdades entre municipios.
La integración no implica por sí misma que los recursos se distribuyan de manera automática ni que desaparezcan las responsabilidades locales. Su alcance dependerá de los convenios de coordinación que se suscriban y de la capacidad de los gobiernos involucrados para establecer prioridades comunes en movilidad, agua, vivienda, seguridad, protección ambiental y manejo de residuos, asuntos que suelen rebasar las fronteras municipales.
Proyectos estratégicos conectan a Hidalgo
Menchaca también recordó que desde 2018 Hidalgo participa en proyectos considerados estratégicos para la región. Entre ellos mencionó el tren de pasajeros AIFA-Pachuca, el tren México-Querétaro, que contempla una estación en Tula, el Polo del Bienestar en Zapotlán y el Plan Hídrico del Valle del Mezquital.
Estos proyectos ayudan a explicar el interés por ampliar la participación hidalguense en la ZMVM. Una conexión ferroviaria entre Pachuca y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles podría modificar los patrones de traslado y acercar a más municipios a los centros de empleo y servicios del área metropolitana. De igual forma, la estación prevista en Tula para el tren México-Querétaro podría reforzar la posición de esa zona como punto logístico y productivo.
El impacto, no obstante, dependerá de los tiempos de ejecución, la cobertura efectiva y la conexión de las obras con el transporte local. Una infraestructura regional puede generar beneficios económicos si reduce costos y tiempos de traslado, pero puede resultar limitada si los municipios carecen de rutas alimentadoras, vivienda cercana a los empleos o servicios urbanos capaces de absorber el crecimiento demográfico.
El Polo del Bienestar en Zapotlán y el Plan Hídrico del Valle del Mezquital agregan dos dimensiones relevantes a la agenda metropolitana: la localización de nuevas actividades económicas y la disponibilidad de agua. Ambos temas están estrechamente relacionados. La llegada de empresas y población incrementa la demanda de recursos, mientras que la presión sobre los acuíferos y la infraestructura hidráulica obliga a incorporar criterios de sostenibilidad desde la etapa de planeación.
El reto será coordinar la expansión
La ampliación de la ZMVM ofrece a Hidalgo una plataforma institucional para participar de manera más directa en decisiones que afectan a la región central del país. También puede favorecer una visión menos fragmentada de problemas como la movilidad cotidiana, la expansión urbana y la distribución de inversiones. Para los municipios incorporados, el desafío será convertir su nueva condición metropolitana en políticas concretas y no únicamente en una figura administrativa.
La coordinación entre las entidades será especialmente importante porque los beneficios y costos del crecimiento no se distribuyen de forma uniforme. Mientras algunos municipios pueden atraer industrias, vivienda y empleo, otros podrían enfrentar mayor presión sobre el suelo, el agua y las vialidades. La planeación conjunta deberá considerar esas diferencias y asegurar que las decisiones metropolitanas incluyan participación local, transparencia en el uso de recursos y seguimiento de resultados.
Con la aprobación de los acuerdos operativos y de coordinación, el siguiente paso será definir cómo funcionará la participación de Hidalgo en el consejo y qué proyectos recibirán atención prioritaria. La incorporación de siete municipios amplía el mapa de la ZMVM; su éxito dependerá de que esa ampliación se traduzca en servicios más integrados, crecimiento económico con beneficios locales y una gestión territorial capaz de responder a las necesidades de una región cada vez más interdependiente.
