Torres bajo presión
Mexicali enfrenta un efecto poco común para su clima: la humedad de más de 50% al inicio del ciclo escolar afectó temporalmente el desempeño de los sistemas de aire acondicionado en algunas unidades de la UABC. La incidencia no responde a un fallo general de la red, sino a una limitación técnica de las torres de enfriamiento, que dependen de condiciones secas para llevar el agua al nivel óptimo de refrigeración.

La universidad ya activó medidas de respaldo y reporta mejoría en las instalaciones. El episodio deja una lectura más amplia: en una ciudad donde el calor suele definir la demanda de climatización, la variación de humedad puede tensionar infraestructura pensada para otro comportamiento atmosférico. UABC sostiene además su apuesta por este esquema por su alcance en edificios grandes y por las recientes inversiones en dos torres nuevas y dos chillers, con las que busca reducir vulnerabilidades operativas sin disparar el consumo energético.
