El IBEX 35 cerró el 6 de julio de 2026 en 19.683,8 puntos tras ceder un 0,85 % y abandonar el nivel de 19.700. Esta caída se produce apenas un día después de alcanzar máximos históricos el viernes previo, en un contexto de mercados mixtos tanto en Europa como en Wall Street. El retroceso anual acumulado sigue siendo positivo, con una revalorización del 13,73 % en lo que va de año, pero la jornada evidenció cómo factores puntuales pueden alejar temporalmente al selectivo de sus cotas más elevadas.
El detalle más relevante de la sesión radica en el comportamiento de Iberdrola y Repsol, que cotizaron ex dividendo. La eléctrica perdió un 3,81 % y la petrolera un 1,7 %. Sin ese efecto técnico, Iberdrola habría bajado un 1,92 % y Repsol habría sumado un 0,78 %. Esta distorsión contable explica gran parte de la presión vendedora y obliga a leer los datos con cautela antes de concluir que existe un cambio de tendencia estructural.

¿Qué está detrás de la pérdida de los 19.700 puntos?
La jornada coincidió con la publicación de datos de confianza inversora en la eurozona que mostraron una mejora significativa en julio. Sin embargo, el IBEX lideró las pérdidas en Europa, por delante del CAC 40 (-0,33 %) y el FTSE 100 (-0,26 %). El DAX alemán y el FTSE MIB italiano cerraron incluso en positivo. Esta divergencia sugiere que el mercado español sigue más expuesto a valores con reparto de dividendos y a sectores sensibles al precio del crudo, mientras que el resto del continente se beneficia de un tono más constructivo en la renta variable tecnológica y bancaria.
El ex dividendo como factor técnico recurrente
El pago de dividendos en grandes valores del IBEX no es un fenómeno aislado y suele generar volatilidad artificial en las fechas de ex fecha. En el caso de Iberdrola y Repsol, el ajuste inmediato en cotización no refleja deterioro operativo, sino la mecánica habitual del mercado. Sin embargo, cuando varios pesos pesados del índice coinciden en el mismo día, el efecto sobre el selectivo puede amplificarse y generar lecturas erróneas sobre el sentimiento real de los inversores. Esta mecánica explica por qué, pese a la caída, el acumulado anual del IBEX mantiene un tono claramente alcista.
Perspectivas de la banca y valores turísticos
Frente a las caídas de Cellnex, Endesa y ArcelorMittal, destacaron Indra, IAG y Amadeus. El sector bancario también mostró resistencia, con avances modestos en BBVA y Santander. Esta rotación interna dentro del índice apunta a que los inversores siguen apostando por valores con exposición al ciclo económico europeo y al turismo, mientras castigan temporalmente a las utilities por el ajuste ex dividendo. La diferencia de comportamiento entre subsectores revela que el mercado está discriminando con mayor precisión que en sesiones anteriores.
Contexto internacional y variables geopolíticas
El euro se situó en 1,141 dólares y el petróleo Brent se mantuvo estable en torno a 72 dólares, mientras el WTI retrocedió ligeramente hasta 68,75 dólares. El acuerdo de la OPEP+ para aumentar la producción en 188.000 barriles diarios a partir de agosto añade oferta al mercado en un momento de negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Cualquier interrupción en el tránsito por el estrecho de Ormuz podría alterar rápidamente esta estabilidad de precios y trasladarse al IBEX a través de Repsol y otras energéticas. El mercado sigue subestimando este riesgo latente.
La incorporación de SpaceX al Nasdaq 100
La entrada de SpaceX en el Nasdaq 100 a partir del martes añade un nuevo componente tecnológico al principal índice de crecimiento estadounidense. Esta incorporación llega en un momento en que Samsung y LG Energy Solution presentarán resultados que permitirán evaluar si las inversiones en infraestructura de inteligencia artificial están generando retornos tangibles. El comportamiento de estos valores tecnológicos podría marcar el tono de la segunda mitad del año tanto en Wall Street como en Europa, donde el IBEX carece de exposición directa a este tipo de compañías.
Riesgos y escenarios para los próximos meses
El principal riesgo inmediato sigue siendo la evolución de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y su impacto sobre el precio del crudo. Un repunte sostenido del Brent por encima de 80 dólares podría beneficiar a Repsol pero penalizar a las compañías más expuestas al coste energético. Al mismo tiempo, la confirmación de que las grandes tecnológicas siguen creciendo a ritmo sólido reforzaría el apetito por riesgo y podría arrastrar al IBEX hacia nuevos intentos de superar los máximos recientes. La combinación de ambos factores define un escenario de alta incertidumbre para el selectivo español.
