La falta de certidumbre sobre la extensión del T-MEC ha detenido nuevos proyectos de inversión en Chihuahua, según el Consejo Coordinador Empresarial. El presidente del organismo, Leopoldo Mares, señaló que los inversionistas estadounidenses rechazan la decisión de no prolongar el acuerdo por 16 años más, ya que las cadenas de suministro fueron diseñadas bajo horizontes de largo plazo y no pueden reconfigurarse de inmediato.
Dependencia mutua en la manufactura norteamericana
Chihuahua mantiene su posición como principal exportador mexicano hacia Estados Unidos, con un margen amplio sobre otras entidades. El estado suministra componentes críticos para la industria aeroespacial estadounidense, desde asientos y tableros electrónicos hasta turbinas, lo que permite que las fábricas del norte operen sin interrupciones. Esta integración revela una dependencia estructural que trasciende las negociaciones políticas.

Sin embargo, la misma interdependencia expone el riesgo de paralizar la expansión. Una corporación no destinará 100 millones de dólares a una nueva planta sin claridad sobre las reglas comerciales en los próximos dos a cinco años. Esta cautela selectiva explica por qué los proyectos nuevos se detienen mientras las operaciones existentes continúan creciendo.
Contraste entre plantas nuevas y existentes
Las empresas ya instaladas en la entidad mantienen ritmos de expansión: aumentan líneas de producción, contratan personal y elevan exportaciones. Sus inversiones previas les otorgan un margen de maniobra que los nuevos entrantes no poseen. El resultado es una economía regional que resiste el estancamiento actual, pero que limita su capacidad de atraer capital fresco sin un marco comercial predecible.
