Incertidumbre del T-MEC frena inversiones en Chihuahua

El secretario de Innovación y Desarrollo Económico de Chihuahua, Ulises Fernández, reveló que tres proyectos de inversión destinados al Polo de Desarrollo de la frontera permanecen suspendidos a la espera de mayor claridad sobre el futuro del T-MEC. La decisión de Estados Unidos de no extender el tratado por dieciséis años adicionales ha convertido la revisión anual en un factor de incertidumbre que afecta directamente las decisiones de capitales que consideran instalarse en el estado.

Chihuahua ha mantenido durante dieciséis años consecutivos su posición como principal plataforma exportadora del país gracias al marco que ofrece el acuerdo comercial. Sin embargo, el paso a un esquema de revisiones anuales hasta 2036 introduce un elemento de inestabilidad que las empresas interpretan como falta de predictibilidad a largo plazo.

Efectos concretos en la atracción de capitales

La pausa de tres proyectos específicos ilustra cómo la ausencia de certeza sobre la continuidad del tratado modifica el comportamiento de los inversionistas. Las empresas no comunican siempre sus decisiones de forma explícita, pero el retraso en la expansión y en la llegada de nuevos capitales resulta evidente. Este fenómeno no se limita a la frontera norte; afecta también a sectores que dependen de cadenas de suministro integradas entre México, Estados Unidos y Canadá.

El sector automotriz aparece como el más expuesto debido a las condiciones de la Sección 232 sobre acero, aluminio y cobre. Aunque el T-MEC debería eliminar aranceles específicos, la revisión anual abre la puerta a que estos temas se negocien nuevamente, lo que genera cautela entre los fabricantes que requieren certidumbre en sus costos de insumos.

La erosión de la planeación empresarial

Uno de los efectos menos visibles pero más profundos de la revisión anual radica en la alteración de los ciclos de planeación de las empresas. Las decisiones de inversión en manufactura avanzada suelen proyectarse a diez o quince años. Cuando el marco comercial se somete a evaluaciones periódicas, las matrices corporativas tienden a postergar compromisos hasta obtener señales más claras. Esta dinámica reduce la velocidad de nearshoring que Chihuahua había logrado capitalizar en años recientes.

El propio funcionario estatal reconoció que, aunque las operaciones ya instaladas mantienen sus planes de crecimiento, los nuevos proyectos quedan en suspenso. Esta distinción resulta clave: el empleo existente no enfrenta riesgo inmediato, pero la creación de nuevos puestos se desacelera.

Perspectivas desde distintos actores

Desde el gobierno de Chihuahua, el énfasis recae en la necesidad de resolver la revisión lo antes posible para recuperar certidumbre. El secretario Fernández subraya que el beneficio del tratado ha sido mutuo y que el estado ha construido su competitividad sobre esa base durante más de una década y media. En contraste, la administración federal mexicana enfrenta críticas por no haber definido posturas claras en temas prioritarios para Washington, especialmente seguridad.

Del lado estadounidense, el contexto electoral de noviembre añade una capa política a lo que debería ser un ejercicio técnico. La inclusión de la seguridad en la mesa de negociación, aunque no se reconozca públicamente, muestra cómo factores ajenos al comercio terminan influyendo en las condiciones del acuerdo. Para las empresas, tanto mexicanas como extranjeras, el resultado es el mismo: mayor tiempo de espera antes de concretar inversiones.

Resiliencia sectorial y límites de esa fortaleza

Chihuahua mantiene impulso en los sectores aeroespacial y electrónico, áreas donde la integración con cadenas de valor norteamericanas sigue siendo profunda. Estos rubros han demostrado capacidad de adaptación incluso en periodos de volatilidad. Sin embargo, esa resiliencia tiene límites cuando los proyectos nuevos se postergan de manera sistemática. La diversificación hacia industrias de mayor valor agregado puede verse afectada si la incertidumbre persiste más allá del proceso electoral estadounidense.

La experiencia de otros estados fronterizos que también dependen del T-MEC indica que las revisiones anuales suelen traducirse en menor velocidad de expansión. Cuando las empresas perciben que el marco puede cambiar cada año, prefieren ubicar nuevas plantas en jurisdicciones que ofrezcan mayor estabilidad contractual.

Escenarios futuros y riesgos latentes

Si el diálogo regresa al terreno técnico después de las elecciones de noviembre, es posible que la revisión se resuelva en plazos razonables y se restablezca parte de la certidumbre perdida. No obstante, persiste el riesgo de que temas como la Sección 232 o la seguridad sigan condicionando las negociaciones, prolongando la pausa de proyectos. En ese caso, Chihuahua podría experimentar una desaceleración gradual en la captación de inversiones y en la generación de empleo formal durante los próximos dos o tres años.

Otro riesgo consiste en la posible reubicación de proyectos hacia regiones con tratados comerciales más estables o hacia jurisdicciones que ofrezcan incentivos fiscales compensatorios. La ausencia de claridad sobre el T-MEC reduce el atractivo relativo de México frente a otros destinos de nearshoring en América Latina y el sudeste asiático.

El equilibrio entre los beneficios históricos del tratado y las nuevas condiciones de revisión anual define el momento actual. Chihuahua conserva fortalezas estructurales en manufactura avanzada, pero la capacidad de atraer capitales frescos dependerá en buena medida de que las partes logren separar el componente técnico del componente político antes de que la incertidumbre se convierta en una tendencia estructural.

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