Montevideo, 3 jul (EFE). La inflación interanual de Uruguay alcanzó el 4,25 % en junio, tras registrar un aumento de 0,48 puntos porcentuales respecto al 3,77 % de mayo. El dato mantiene al indicador por tercer mes consecutivo dentro del intervalo de tolerancia establecido por el Gobierno, que oscila entre el 3 % y el 6 %, después de haber quedado por debajo de ese piso en marzo.
Según el informe del Índice de Precios del Consumo difundido este viernes por el Instituto Nacional de Estadística, la variación mensual fue de 0,37 % y la acumulada en lo que va del año llegó al 3,33 %. Las principales contribuciones a la variación mensual provinieron de las divisiones Transporte (0,22 puntos porcentuales), Alimentos y bebidas no alcohólicas (0,03 puntos), Restaurantes y servicios de alojamiento (0,03 puntos) y Cuidado personal, protección social y bienes diversos (0,03 puntos).
Contexto de la trayectoria inflacionaria
El repunte de junio se produce en un escenario donde la inflación había mostrado una desaceleración sostenida durante los primeros meses del año. Tras situarse por debajo del límite inferior del rango en marzo, el indicador inició un proceso de retorno gradual hacia el centro de la meta. Este comportamiento refleja tanto la recuperación de algunos precios relativos como la persistencia de presiones puntuales en transporte y alimentos, categorías que suelen responder con rapidez a variaciones en el tipo de cambio y en los costos de importación.
El análisis de las incidencias permite observar que el aumento no se concentra en un único rubro, sino que se distribuye de forma relativamente equilibrada entre bienes y servicios. Esta dispersión sugiere que el repunte actual no obedece a un shock aislado, sino a un conjunto de factores que actúan de manera simultánea sobre diferentes componentes del índice.

Decisión del Banco Central y política monetaria
El miércoles anterior a la publicación del dato, el Banco Central del Uruguay resolvió mantener la Tasa de Política Monetaria en 5,75 %. La autoridad monetaria fundamentó su decisión en la observación de que la inflación general se encuentra en una trayectoria de convergencia hacia la meta puntual del 4,5 % establecida para el horizonte de política monetaria. Las expectativas inflacionarias, según el comunicado oficial, permanecen sólidamente alineadas con los objetivos del ente emisor, pese a las presiones externas sobre los precios registradas en las últimas semanas.
La estrategia de mantener sin cambios la tasa de interés refleja un enfoque prudente ante la posibilidad de que la inflación supere temporalmente la meta en el corto plazo. Las proyecciones internas del Banco Central indican que este eventual desvío sería transitorio y que las expectativas a 24 meses se mantienen ancladas en torno al objetivo. Esta distinción entre el comportamiento inmediato y las proyecciones de mediano plazo constituye un elemento central para entender la actual postura de política monetaria.
Implicancias para la estabilidad de precios
La permanencia de la inflación dentro del rango de tolerancia durante tres meses consecutivos reduce la probabilidad de ajustes abruptos en la política monetaria. Sin embargo, el aumento registrado en junio obliga a monitorear con atención la evolución de las divisiones más volátiles, especialmente transporte y alimentos, que pueden amplificar eventuales shocks externos. El hecho de que las expectativas de inflación a dos años se mantengan alineadas con la meta del 4,5 % otorga margen de maniobra al Banco Central para evitar reacciones excesivas ante variaciones mensuales puntuales.
En términos más amplios, el comportamiento de la inflación uruguaya en lo que va de 2026 evidencia la capacidad del régimen de metas de inflación para absorber perturbaciones sin generar desviaciones persistentes. La combinación de una tasa de política monetaria estable y expectativas ancladas sugiere que el proceso de convergencia hacia el centro de la meta podría continuar en los próximos meses, siempre que no se materialicen nuevos shocks de oferta de magnitud significativa.
El dato de junio confirma, por tanto, que la inflación uruguaya transita por una fase de estabilización dentro de los parámetros definidos por la autoridad económica, con señales claras de que las presiones de corto plazo no han alterado las anclas de mediano plazo.
