Inflación en julio: presión persistente

La inflación en Colombia habría vuelto a acelerarse en julio de 2026, con un rango estimado entre 0,25% y 0,42% mensual y hasta 6,30% anual. El dato confirma que la desinflación perdió tracción y que los precios siguen capturando costos internos más altos, en especial por regulados, servicios y alimentos procesados.

El salario mínimo siguió pasando factura

El último aumento del salario mínimo de Petro, de 23,7%, siguió trasladándose a tarifas, arriendos, comidas fuera del hogar y otros servicios indexados. A eso se sumó la presión de electricidad, gas y agua. El resultado es una inflación más pegajosa: los bienes aún ceden por la apreciación del peso, pero no lo suficiente para compensar el rebote de los componentes más sensibles al costo interno.

La lectura del Banco de la República es más dura: elevó su pronóstico de cierre de 2026 a 6,9% y advierte que las expectativas siguen desancladas. Con una inflación básica todavía alta y riesgos en alimentos y combustibles, la política monetaria mantendría el sesgo restrictivo por más tiempo del previsto.

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México expulsa a cinco pandillerosUna expulsión migratoria con lectura policialLa expulsión desde México de cinco hombres señalados como integrantes de Barrio 18 y Mara Salvatrucha no es un episodio administrativo menor. La secuencia revela una coordinación regional que ya no se limita a contener cruces irregulares, sino a administrar riesgos criminales transnacionales en un corredor donde México, Guatemala y El Salvador comparten la misma presión de fondo: pandillas con capacidad de moverse, recomponerse y buscar refugio en vacíos jurisdiccionales.De acuerdo con la Policía Nacional Civil de Guatemala, los cinco fueron entregados por autoridades mexicanas en la frontera de El Carmen, Malacatán, San Marcos. Desde ahí, DIPANDA los trasladó bajo custodia hasta San Cristóbal, Jutiapa, para su entrega a El Salvador. La diferencia entre “expulsión” y “extradición” importa: la primera responde a una irregularidad migratoria; la segunda exige un umbral judicial más alto. Ese matiz jurídico permite una salida rápida del territorio, pero no elimina la dimensión penal ni las alertas de seguridad sobre su historial y sus posibles redes.En la práctica, el caso confirma una tendencia regional que se viene repitiendo en distintos formatos: la migración irregular sigue funcionando como una vía de movimiento para actores criminales, no solo para escapar de controles sino también para reubicarse, contactar intermediarios y conservar capacidad operativa. El riesgo no está únicamente en los cinco hombres expulsados, sino en la facilidad con la que estructuras con antecedentes violentos aprovechan fronteras porosas y sistemas de información todavía desiguales entre países vecinos.
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