La inflación en Colombia habría vuelto a acelerarse en julio de 2026, con un rango estimado entre 0,25% y 0,42% mensual y hasta 6,30% anual. El dato confirma que la desinflación perdió tracción y que los precios siguen capturando costos internos más altos, en especial por regulados, servicios y alimentos procesados.

El salario mínimo siguió pasando factura
El último aumento del salario mínimo de Petro, de 23,7%, siguió trasladándose a tarifas, arriendos, comidas fuera del hogar y otros servicios indexados. A eso se sumó la presión de electricidad, gas y agua. El resultado es una inflación más pegajosa: los bienes aún ceden por la apreciación del peso, pero no lo suficiente para compensar el rebote de los componentes más sensibles al costo interno.
La lectura del Banco de la República es más dura: elevó su pronóstico de cierre de 2026 a 6,9% y advierte que las expectativas siguen desancladas. Con una inflación básica todavía alta y riesgos en alimentos y combustibles, la política monetaria mantendría el sesgo restrictivo por más tiempo del previsto.
