La inflación anual de México descendió a 3,12 % en julio, frente al 3,37 % de junio, y registró su tercer retroceso mensual consecutivo, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Es su menor nivel desde mayo de 2020 y deja al indicador muy cerca de la meta permanente de 3 % fijada por el Banco de México.
El índice nacional de precios al consumidor cayó 0,03 % durante julio. Aunque la inflación permanece ligeramente por encima del objetivo central, ya se ubica dentro del rango de variabilidad de un punto porcentual del banco central. El dato refuerza la percepción de una desinflación sostenida, pero no elimina las presiones en rubros esenciales de servicios y alimentos procesados.

La subyacente sigue elevada
La inflación subyacente, que excluye los productos más volátiles y es seguida con especial atención por la autoridad monetaria, avanzó 3,95 % anual, por debajo del 4,03 % de junio. Sin embargo, los servicios aumentaron 4,36 %, por encima de las mercancías, que subieron 3,95 %. Educación, otros servicios y alimentos procesados mantuvieron incrementos anuales superiores al promedio general.
La moderación del índice general dependió en buena medida del componente no subyacente. Los precios agropecuarios bajaron 3,34 % anual, impulsados por una caída de 6,89 % en los productos pecuarios. El jitomate retrocedió 29,20 % mensual, mientras el huevo y el gas LP también redujeron sus precios. Estos descensos compensaron alzas relevantes en cebolla, naranja, computadoras y transporte aéreo.
La lectura para la política monetaria es favorable, aunque incompleta. La baja de productos volátiles puede revertirse con rapidez, mientras la persistencia de los servicios refleja costos internos menos sensibles a los cambios estacionales. La canasta de consumo mínimo subió 2,73 % anual, una señal de alivio para hogares de menores ingresos, pero el encarecimiento de seguros, restaurantes, alojamiento y tabaco mantiene presión sobre el gasto cotidiano.
