La inflación anual en México se ubicó en 3.12% durante julio de 2026, su menor nivel en lo que va del año, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El dato confirma una desaceleración sostenida desde el máximo de 4.59% registrado en marzo y acerca nuevamente al índice al objetivo permanente de 3% del Banco de México.
Alimentos y energía moderan precios
El descenso respondió principalmente a reducciones en productos de alto consumo cotidiano, entre ellos jitomate, gas doméstico LP, huevo, pollo, chile poblano y chile serrano. También bajaron los precios de automóviles, hoteles y calzado deportivo. La caída del jitomate, que ya incidía desde junio, tuvo un peso relevante por su presencia en la canasta básica y por su capacidad de trasladar rápidamente alivio al gasto de los hogares.

En contraste, la cebolla, la vivienda propia, los alimentos preparados en fondas y taquerías, la naranja, el transporte aéreo, los restaurantes y las computadoras registraron incrementos. Esta combinación evidencia que la moderación no es uniforme: mientras algunos bienes agropecuarios y energéticos ceden, los servicios y rubros vinculados al consumo urbano mantienen presiones.
Señal favorable, pero aún frágil
En términos mensuales, el INPC aumentó 0.30% en julio. Aunque el avance es moderado y menor que los registrados en julio de varios años recientes, supera el 0.27% observado en 2025. La lectura central es positiva para el poder adquisitivo, pero no elimina los riesgos asociados a la volatilidad de alimentos frescos y a la persistencia de aumentos en servicios, dos factores que pueden limitar una reducción más rápida y estable de la inflación.
