Inflación mexicana baja a 3.12%

La inflación anual de México se moderó a 3.12% en julio, su nivel más bajo desde mayo de 2020, de acuerdo con datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El resultado representó el cuarto descenso mensual consecutivo de la inflación general y acercó el indicador al objetivo permanente de 3% fijado por el Banco de México, aunque la evolución de los precios subyacentes mantiene abiertas las cautelas sobre nuevos recortes en la tasa de interés.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor registró un aumento mensual de 0.03% durante julio. La desaceleración anual responde, en parte, a una menor presión en algunos productos con precios volátiles, particularmente alimentos frescos y energéticos. Sin embargo, el dato no elimina los riesgos para la estabilidad de precios, pues varios rubros de consumo cotidiano y servicios continuaron mostrando incrementos mensuales.

La inflación se acerca al objetivo oficial

Con el avance de julio, la inflación general quedó dentro del intervalo de variación de un punto porcentual alrededor de la meta de 3% del banco central. Esa cercanía es relevante para la autoridad monetaria después de un periodo prolongado en el que el indicador se mantuvo por encima de su objetivo, impulsado por choques en alimentos, servicios y costos asociados a la cadena de suministro.

No obstante, el comportamiento de la inflación general debe analizarse junto con el de su componente subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más inestables, como productos agropecuarios y energéticos. Este indicador es seguido de cerca por Banxico porque suele ofrecer una señal más clara de las presiones persistentes de demanda, costos y formación de precios en la economía.

La inflación subyacente bajó por sexto mes consecutivo, a 3.95%, su menor lectura desde abril de 2025. Pese a la reducción, permaneció cerca del límite superior del rango objetivo oficial. La distancia entre la inflación general y la subyacente sugiere que una parte importante de la mejora reciente proviene de componentes más volátiles, mientras que la moderación de precios en servicios y mercancías ocurre de forma más gradual.

Servicios conservan presión sobre los precios

Dentro del índice subyacente, los precios de las mercancías aumentaron 0.19% mensual, mientras que los servicios subieron 0.26%. La variación de los servicios es especialmente relevante debido a que suele estar vinculada con costos laborales, rentas, educación, transporte y consumo fuera del hogar, factores que tienden a ajustarse con menor rapidez que los precios de bienes sujetos a fluctuaciones estacionales.

Entre los productos y servicios con mayores incrementos durante julio estuvieron la cebolla, la vivienda propia y los establecimientos de comida como loncherías, fondas, torterías y taquerías. Estos movimientos reflejan una combinación de factores: cambios en la oferta agrícola, costos relacionados con vivienda y ajustes en negocios de alimentos que enfrentan gastos de insumos, salarios y operación.

En sentido contrario, las mayores bajas correspondieron al jitomate, el gas LP doméstico y los automóviles. La reducción en estos rubros ayudó a contener el índice general, pero su efecto puede ser temporal. Los precios de frutas y verduras suelen variar por condiciones climáticas, ciclos de cosecha y disponibilidad regional, mientras que los energéticos dependen también de cotizaciones internacionales, regulación y condiciones de distribución.

Banxico mantiene una postura cautelosa

Un día antes de la publicación de los datos de inflación, el Banco de México mantuvo la tasa de referencia en 6.50% y señaló que sería apropiado conservarla en ese nivel ante los retos del entorno macroeconómico e internacional. La decisión confirmó que la autoridad no considera suficiente la baja de la inflación general para declarar superado el proceso de convergencia hacia la meta.

Además, el banco central aplazó del segundo al cuarto trimestre de 2027 su previsión de que la inflación converja de manera sostenida a 3%. La revisión amplía el horizonte previsto para alcanzar el objetivo y apunta a una política monetaria restrictiva durante más tiempo, aun cuando el descenso de la inflación general podría aliviar parcialmente la presión sobre el poder adquisitivo de los hogares.

Andrés Abadía, economista jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics, consideró que el informe de julio no modifica las perspectivas de política monetaria. Su evaluación coincide con la señal enviada por Banxico: la trayectoria descendente de la inflación es favorable, pero la persistencia de aumentos en el componente subyacente limita el margen para relajar las condiciones financieras en el corto plazo.

La atención de los mercados y de las empresas estará centrada en si la desaceleración se consolida durante los próximos meses. Una baja sostenida de la inflación subyacente daría mayor respaldo a futuras decisiones de flexibilización monetaria; en cambio, nuevos repuntes en servicios, alimentos o energéticos podrían obligar al banco central a prolongar su pausa. Por ahora, los datos de julio muestran una mejora clara en el índice general, pero no despejan por completo los riesgos que enfrenta la economía mexicana.

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