El aire dentro de las viviendas y oficinas puede alcanzar una concentración de contaminantes superior a la del exterior por la acumulación de compuestos orgánicos volátiles (COVs), sustancias liberadas de manera continua por muebles, colchones, almohadas sintéticas, pinturas y tejidos tratados. La ingeniera química y especialista en salud hormonal femenina Marta León explicó que estos compuestos, entre ellos el formaldehído y el benceno, pueden actuar como disruptores endocrinos e interferir con el equilibrio hormonal.
La advertencia fue difundida por León en su canal de YouTube y en una entrevista con La Vanguardia. Según sus explicaciones, las personas pasan en promedio el 90% de su tiempo en espacios cerrados, por lo que la calidad del aire de los dormitorios y otras habitaciones forma parte de la exposición cotidiana a estas sustancias.

El dormitorio concentra contaminantes durante la noche
El dormitorio representa una zona de atención porque durante las horas de descanso suele permanecer con ventilación limitada. En ese periodo se acumulan los compuestos emitidos por los objetos del hogar y el dióxido de carbono generado por la respiración. León señaló que, si el aire nocturno contiene una elevada presencia de agentes químicos, puede verse afectada la calidad del sueño y el proceso de regeneración hormonal que ocurre mientras la persona duerme.
La especialista aclaró que el problema no está relacionado exclusivamente con el uso del aire acondicionado, sino con el aire interior en general. La acumulación puede producirse en cualquier espacio cerrado donde los materiales sintéticos y otros productos domésticos liberen COVs de forma constante.
Ventilar antes de dormir y al despertar
La medida más sencilla y económica recomendada para reducir la densidad de contaminantes es renovar el aire mediante ventilación. La indicación consiste en abrir las ventanas del dormitorio durante al menos 10 minutos antes de acostarse y repetir el procedimiento durante otros 10 minutos al despertar.
Este hábito permite interrumpir la acumulación de los compuestos orgánicos volátiles liberados por los materiales de la habitación. La ventilación también debe considerar las condiciones del exterior, ya que la calidad del aire de la calle, el clima y la presencia de contaminantes urbanos pueden modificar el beneficio de mantener las ventanas abiertas durante la noche.
Plantas recomendadas como biofiltros
León también propuso incorporar determinadas plantas como apoyo para la limpieza ambiental. Frente a la creencia de que todas las plantas consumen oxígeno durante la noche, explicó que algunas especies cuentan con mecanismos de fotosíntesis que les permiten liberar oxígeno en ese horario.
Entre las especies mencionadas figura el espatifilo, también conocido como cuna de Moisés, considerado la principal recomendación para el dormitorio. La planta puede ayudar a eliminar sustancias como formaldehído, benceno, acetona, tricloroetileno y alcoholes. Además, absorbe parte del exceso de humedad, una condición asociada con la aparición de moho, y continúa liberando oxígeno durante la noche.
La sansevieria fue señalada por su capacidad para generar oxígeno tanto de día como de noche. Para aprovechar mejor su función purificadora, la experta aconsejó elegir un ejemplar adulto que alcance aproximadamente la altura de la cintura. El helecho de Boston, por su parte, funciona como un humidificador natural y puede resultar adecuado para habitaciones ubicadas en zonas secas o con climas de baja humedad.
