Ciudad de México.- La Comisión Nacional del Agua destinará este año 352 millones de pesos al saneamiento del Río Sonora, según informó el director del organismo, Efraín Morales López. El anuncio se realizó durante una conferencia de prensa en Palacio Nacional y forma parte de un esfuerzo más amplio por recuperar tres de los ríos más contaminados del país. La cifra específica para Sonora se aplicará en nueve acciones concretas que incluyen infraestructura de tratamiento y sistemas de potabilización en comunidades ribereñas.
Alcance de los recursos asignados
De los 352 millones, 143.2 millones se destinarán directamente a la construcción de plantas potabilizadoras. El resto cubrirá obras de desinfección y adecuaciones en colectores que permitan reducir la descarga de aguas residuales sin tratar. Morales López precisó que estas intervenciones buscan mejorar la calidad del agua en los tramos que afectan a poblaciones cercanas al cauce, aunque reconoció que los resultados dependerán de la coordinación con autoridades estatales y municipales.
El proyecto general del gobierno federal contempla una inversión superior a 20 mil millones de pesos durante el sexenio para la recuperación de ríos prioritarios. En el caso de Sonora, las acciones se suman a trabajos ya iniciados en otros estados y se ejecutarán en colaboración con los tres niveles de gobierno. El funcionario subrayó que el objetivo final trasciende la infraestructura física y apunta a elevar los estándares de calidad del agua que reciben las comunidades.

Acciones paralelas en el Río Nogales
Además del Río Sonora, la Federación avanza en la recuperación del Río Nogales mediante dos plantas de tratamiento nuevas, la reubicación de colectores existentes y la habilitación de un cárcamo de bombeo. Estas medidas permitirán procesar las aguas residuales que actualmente se vierten sin control y reducir la carga contaminante que llega al cauce principal. Morales López detalló que la planta de tratamiento ya en operación se integrará al sistema para aumentar la capacidad de manejo de efluentes.
El esquema de intervención combina obras hidráulicas con sistemas de monitoreo que, según las autoridades, permitirán evaluar el avance en la calidad del agua. Hasta ahora no se han publicado indicadores cuantitativos sobre la reducción de contaminantes desde el inicio de las obras, por lo que el seguimiento dependerá de los reportes que emita Conagua en los próximos meses.
Contexto de la contaminación histórica
El Río Sonora ha registrado episodios de contaminación asociados a actividades mineras y descargas urbanas desde hace más de una década. Las comunidades ribereñas han reportado afectaciones en el abastecimiento de agua potable y en actividades productivas locales. La actual estrategia federal busca atender parte de esas problemáticas mediante infraestructura, aunque especialistas independientes han señalado que la efectividad dependerá de la aplicación estricta de normas de descarga y de la participación de las empresas responsables de la contaminación histórica.
El director de Conagua indicó que el trabajo conjunto con gobiernos estatales y municipios resulta indispensable para evitar que las nuevas instalaciones operen por debajo de su capacidad. También mencionó la necesidad de involucrar a las comunidades en el seguimiento de las obras, aunque no detalló mecanismos específicos de participación ciudadana.
Próximos pasos y limitaciones
Las obras de potabilización en el Río Sonora están programadas para iniciar en los próximos meses, mientras que las acciones en el Río Nogales ya cuentan con proyectos ejecutivos en revisión. El costo total de las intervenciones en ambos ríos forma parte del paquete mayor de 20 mil millones de pesos destinados a tres cuencas prioritarias del país. El éxito de estas medidas dependerá, según el propio funcionario, de que los recursos lleguen a tiempo y de que se mantenga la coordinación entre las instancias involucradas.
Por ahora, el gobierno federal no ha presentado un calendario detallado de entregas ni indicadores de calidad del agua que permitan medir el impacto real de la inversión. Las autoridades estatales de Sonora aún no han emitido posicionamientos públicos sobre la distribución de los 352 millones ni sobre las responsabilidades que asumirán en la operación de las nuevas plantas.
