Las valuaciones elevadas de las acciones estadounidenses y la concentración de los principales índices en un grupo reducido de compañías están llevando a gestores globales a revisar sus portafolios. Europa, Asia y los mercados emergentes aparecen como alternativas con múltiplos más bajos, aunque las principales firmas de inversión difieren sobre si el descuento basta para justificar una salida significativa de Wall Street.
El contraste es visible en las relaciones precio/beneficios. El Eurostoxx cotizaba a 18.88 veces sus utilidades, un nivel que no se observaba desde 2002, pero todavía muy por debajo de las 41.1 veces correspondientes a las llamadas siete magníficas de Wall Street. Estas empresas han concentrado una parte sustancial del avance bursátil registrado durante el último año y medio, impulsadas principalmente por las expectativas relacionadas con la inteligencia artificial.
La diferencia de valuación no ha impedido que Europa compita en rendimiento. Durante el primer semestre de 2026, el índice europeo acumuló un avance de 9.8%, ligeramente superior al 9.6% del S&P 500. El dato no demuestra por sí solo que Europa ofrezca mejores perspectivas, pero sí indica que los inversionistas no necesariamente deben pagar múltiplos estadounidenses para obtener un desempeño comparable.

El descuento regional gana peso
La brecha también aparece al comparar los mercados en conjunto. La bolsa estadounidense mantenía una relación precio/beneficios de 27.15 veces, frente a 19.18 veces en Japón y 18.5 veces en Corea del Sur. En otra referencia, el Nikkei 225 presentaba un múltiplo de 24.08, mientras el S&P 500 se ubicaba en 28.45 y el Nasdaq en 37.35. Las diferencias reflejan que Estados Unidos sigue cotizando con una prima considerable, aunque la comparación depende del índice, la metodología y las previsiones de ganancias utilizadas.
J.P. Morgan Asset Management observó una brecha similar en sus datos de julio: el múltiplo esperado de Estados Unidos rondaba 20 veces, contra aproximadamente 16 veces en Europa sin Reino Unido, cerca de 11 veces en Asia excluyendo Japón y poco más de 10 veces en los mercados emergentes. Estas cifras sugieren que el atractivo relativo de otras regiones no se limita a un solo indicador, sino que se extiende a varias áreas del mercado internacional.
Al cierre de junio, el MSCI USA cotizaba a 21.02 veces las utilidades previstas para los siguientes 12 meses. El MSCI World excluyendo a Estados Unidos se ubicaba en 15.57 veces, mientras que el índice de mercados emergentes descendía a 11.65 veces. De acuerdo con MSCI, las acciones desarrolladas fuera de Estados Unidos ofrecían así un descuento cercano a 26%, y las emergentes, de alrededor de 45%.
La concentración limita la diversificación
El debate adquiere relevancia porque un fondo global no distribuye necesariamente el riesgo de manera equilibrada. Al cierre de julio, las empresas estadounidenses representaban 72.03% del MSCI World. Japón aportaba 5.73%, Reino Unido 3.61%, Canadá 3.41% y Francia 2.44%. Un inversionista que busque exposición mundial mediante un solo vehículo puede terminar, por tanto, con casi tres cuartas partes de su capital vinculadas a Wall Street.
Para algunos gestores, esa ponderación aumenta el riesgo de concentración y reduce el beneficio de la diversificación geográfica. Aztlan Equity Management asignó en julio solo 20% de su cartera de empresas pequeñas y medianas a Norteamérica, por debajo de su índice de referencia. En cambio, mantuvo sobreponderaciones de 6.1 puntos porcentuales en Europa y de 17.4 puntos en Asia.
La preferencia por esas regiones también está respaldada por su desempeño reciente. En el primer semestre de 2026, el MSCI Emerging Markets avanzó 24.02%, más del doble del 9.94% del MSCI World. En los 12 meses anteriores, la diferencia fue de 44.18% frente a 21.81%. Sin embargo, el fuerte rendimiento acumulado puede reducir parte del descuento inicial y elevar el riesgo de que los inversionistas entren después de una subida significativa.
UBS privilegia Japón y mercados emergentes
UBS considera que la oportunidad internacional depende tanto de las valuaciones como de las perspectivas de utilidades. En su House View de julio calificó como atractivos a Japón y a los mercados emergentes, mientras mantuvo una posición neutral en la zona euro. La firma prevé un crecimiento acumulado cercano a 25% en las ganancias europeas durante los próximos dos años, pero no considera que ese potencial sea suficiente para elevar su recomendación regional.
En Japón, UBS aumentó de 7% a 10% su previsión de crecimiento de utilidades para el ejercicio fiscal de 2026, después de que el TOPIX avanzara 15% en el año. La institución estimó que el mercado japonés cotizaba a 16.7 veces sus ganancias esperadas, un nivel que juzgó razonable, y destacó su exposición a la cadena global de semiconductores y a la inteligencia artificial.
La apuesta más contundente se dirige a los mercados emergentes. UBS proyectó un crecimiento de 63% en sus utilidades durante 2026 y elevó a 1,850 puntos su objetivo para el MSCI Emerging Markets al cierre del año, frente a los 1,783 puntos utilizados como referencia en su reporte. Para junio de 2027 fijó una meta de 1,920 puntos. El pronóstico, no obstante, está expuesto a factores como el crecimiento mundial, los tipos de cambio, los precios de las materias primas y las condiciones financieras internacionales.
BlackRock mantiene el foco en la inteligencia artificial
BlackRock ofrece una lectura más cautelosa. En su panorama de mitad de 2026 mantuvo una posición sobreponderada en acciones estadounidenses porque considera que una parte importante de los beneficios de la expansión de la inteligencia artificial seguirá concentrada en ese país. La gestora sostiene que el desarrollo de esta infraestructura requiere energía, memoria, semiconductores y centros de datos, recursos cuya escasez puede generar oportunidades en toda la cadena de suministro.
La firma reconoce que algunas de esas oportunidades están fuera de Estados Unidos, especialmente en mercados emergentes y compañías de menor capitalización. Su estrategia, sin embargo, consiste en una selección activa y no en una retirada generalizada de Wall Street. En Europa conserva una posición neutral y reclama políticas más favorables para las empresas y mercados de capitales más profundos antes de recomendar una mayor exposición. Dentro de la región prefiere compañías financieras, industriales y de infraestructura; en Reino Unido observa valuaciones atractivas, aunque advierte que faltan catalizadores de corto plazo.
La divergencia entre UBS, Aztlan y BlackRock muestra que el debate no se reduce a identificar el mercado más barato. El descuento puede ofrecer un margen de seguridad, pero su aprovechamiento depende de que las ganancias crezcan, de que existan catalizadores y de que los riesgos macroeconómicos no terminen ampliando la prima estadounidense. Por ahora, la tendencia apunta a una diversificación más selectiva fuera de Wall Street, no necesariamente a sustituir el papel central que Estados Unidos todavía ocupa en las carteras globales.
