HERMOSILLO, Sonora.- La rehabilitación de tres espacios clave de la Unidad Deportiva del Noroeste, conocida como CUM, fue entregada este 18 de agosto por el gobernador Alfonso Durazo Montaño con una inversión total de 10 millones de pesos. La intervención se concentró en los pabellones de Tiro Deportivo y Gimnasia, además del área de paralanzamiento, con el objetivo de mejorar las condiciones de entrenamiento para atletas de alto rendimiento, niñas y niños que usan el complejo y deportistas de la entidad que dependen de estas instalaciones para su preparación diaria.

La obra forma parte de una estrategia más amplia de la Comisión del Deporte del Estado de Sonora (Codeson) para recuperar espacios deportivos con equipamiento funcional y condiciones básicas de operación. En una entidad donde el acceso a infraestructura especializada suele marcar diferencias en el desarrollo de los atletas, la inversión no solo resuelve rezagos materiales: también busca cerrar la brecha entre la práctica recreativa y el rendimiento competitivo, especialmente en disciplinas que requieren instalaciones muy específicas y costosas de mantener.
Tiro y gimnasia, las áreas más intervenidas
El mayor monto se destinó al Pabellón de Tiro Deportivo, donde se invirtieron 5.1 millones de pesos para una remodelación integral y la incorporación de cinco equipos completos de última generación. La apuesta es relevante porque el tiro deportivo exige precisión técnica, mantenimiento constante y equipamiento especializado, tres factores que suelen limitar el desarrollo de nuevos talentos cuando las instalaciones envejecen o quedan rezagadas frente a los estándares competitivos actuales.
En el Pabellón de Gimnasia se aplicaron 3.2 millones de pesos para rehabilitar el módulo de baños, renovar áreas de uso deportivo, instalar un nuevo sistema de iluminación y colocar piso nuevo para manos libres. La mejora de estos espacios no es menor: en gimnasia, la calidad del entorno incide directamente en la seguridad, el entrenamiento y la continuidad de los programas, por lo que una rehabilitación parcial puede traducirse en mejores tiempos de uso y menor riesgo de suspensión de actividades por fallas de infraestructura.
Un espacio adaptado para deporte incluyente
El área de paralanzamiento recibió 1.7 millones de pesos para adecuaciones orientadas al deporte adaptado. Ahí se construyó un módulo de baños y regaderas, un almacén y un cuarto de preparación física, además de ajustes para garantizar accesibilidad universal. Esta parte de la intervención amplía el alcance social de la inversión, porque incorpora condiciones mínimas para atletas con discapacidad y reconoce que la rehabilitación de infraestructura deportiva también debe responder a criterios de inclusión, no solo de rendimiento.
Durante el recorrido, Durazo afirmó que continuará la recuperación de otras áreas del CUM, al que describió como una instalación extraordinaria que su administración buscará devolver a la comunidad deportiva en condiciones óptimas. Ese anuncio deja abierta una segunda etapa de trabajos y plantea una lectura de fondo: el complejo no se está presentando como una obra concluida, sino como un activo que arrastra deterioro acumulado y que requiere una intervención progresiva para volver a operar con pleno potencial.
Una inversión con efecto de mediano plazo
Más allá del corte inaugural, la inversión de 10 millones de pesos funciona como una señal de política pública. La rehabilitación de instalaciones como el CUM impacta en la base formativa, en el alto rendimiento y en la permanencia de atletas que necesitan infraestructura adecuada para sostener sus procesos. En Sonora, donde las becas y el acompañamiento institucional han sido presentados como parte del impulso al deporte, la infraestructura aparece como el otro componente indispensable: sin espacios funcionales, la preparación depende demasiado del esfuerzo individual y demasiado poco de una red pública sólida.
Con estas obras, el gobierno estatal y Codeson buscan reposicionar un complejo emblemático para Hermosillo y para el deporte sonorense. El reto, sin embargo, no termina con esta entrega. La utilidad real de la inversión dependerá de la continuidad en el mantenimiento, de la apertura efectiva de los espacios y de que las siguientes fases de rehabilitación lleguen a las áreas que todavía presentan rezagos. En instalaciones de este tipo, la diferencia entre una mejora puntual y una recuperación duradera suele estar en la constancia con que se sostiene el trabajo posterior.
